En el ámbito de la salud en Argentina, se ha puesto en marcha un programa clínico que promueve el avance de las terapias celulares CAR-T, destinadas al tratamiento de distintos tipos de cáncer hematológico y algunas enfermedades autoinmunes. Esta innovadora estrategia se basa en la modificación genética de las células del sistema inmunológico del propio paciente, con el fin de que estas puedan identificar y atacar de manera efectiva a las células enfermas que ponen en riesgo su salud.

Este importante desarrollo es fruto de un esfuerzo colaborativo entre diversos equipos de especialistas, que han unido sus conocimientos y recursos tecnológicos para hacer posible la implementación de estas terapias. El Hospital Italiano de Buenos Aires se destaca como uno de los centros pioneros en la adopción de estos protocolos, que se llevan a cabo bajo estrictas regulaciones tanto nacionales como internacionales, garantizando así la seguridad y eficacia de los tratamientos ofrecidos a los pacientes.

El proceso de la terapia CAR-T comienza con la extracción de células del paciente, un procedimiento que se realiza a través de una técnica conocida como aféresis. Esta técnica permite separar los componentes específicos de la sangre, facilitando la recolección de los linfocitos T, que son células clave en la respuesta inmune del organismo. La doctora Natalia Schutz, jefa de Hematología del Hospital Italiano, señala que “la sangre del paciente se somete a un sistema de separación celular que permite recolectar los linfocitos T, devolviendo el resto de los componentes sanguíneos al organismo”.

Una vez que se han recolectado los linfocitos T, estos son sometidos a un riguroso proceso de control de calidad antes de ser enviados a laboratorios especializados. En esta etapa, las células son modificadas genéticamente mediante técnicas de ingeniería genética, que les permiten reconocer y atacar proteínas específicas presentes en las células tumorales o en aquellas alteradas por enfermedades autoinmunes. La doctora Schutz explica que “las células se reprograman para identificar proteínas del tumor y se multiplican hasta alcanzar la cantidad necesaria para el tratamiento”.

El proceso no se limita únicamente a la modificación genética, sino que también implica una fase de expansión celular, donde los linfocitos T son multiplicados en condiciones controladas en el laboratorio. Una vez que se logra la cantidad requerida de células modificadas, estas son devueltas al centro médico, donde se administran al paciente a través de una infusión intravenosa. Desde este momento, las células CAR-T comienzan su recorrido por el organismo, con el objetivo de localizar y eliminar las células responsables de la enfermedad.

El seguimiento clínico posterior a la infusión es crucial para evaluar la respuesta del paciente al tratamiento y gestionar posibles efectos adversos. Durante las primeras semanas, los médicos realizan un monitoreo constante para asegurarse de que el paciente se esté adaptando adecuadamente a la terapia. Posteriormente, se establecen controles a largo plazo, lo cual es esencial para ajustar el tratamiento según la evolución de cada caso y para reunir información valiosa que puede ser utilizada en futuras investigaciones y mejoras en las terapias.

La implementación de la terapia CAR-T en Argentina representa un avance significativo en el campo de la medicina oncológica y no se trata de un esfuerzo aislado, sino de un proceso que refleja el compromiso del país por mejorar la atención médica y ofrecer soluciones innovadoras a enfermedades complejas. Este programa no solo abre nuevas puertas para el tratamiento del cáncer y enfermedades autoinmunes, sino que también posiciona a Argentina en la vanguardia de la investigación y desarrollo de terapias avanzadas a nivel internacional.