La detección temprana del Alzheimer a través de análisis de sangre representa un avance significativo en el tratamiento de una de las enfermedades neurodegenerativas más comunes a nivel mundial.
De acuerdo a proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se espera que la cantidad de personas que vivirán con demencia aumente de 57 millones en la actualidad a 139 millones para 2050. Este incremento pone al Alzheimer, que representa entre el 60% y el 70% de los casos de demencia, en una posición central en las prioridades de salud pública global.
Investigaciones recientes han demostrado un avance que podría transformar las estrategias de diagnóstico, facilitando intervenciones personalizadas y menos invasivas. Un estudio clínico realizado en España con 200 pacientes mayores de 50 años, todos con síntomas, evidenció la eficacia de la proteína p-tau217 como biomarcador en sangre. Los hallazgos, publicados en el Journal of Neurology, indicaron que la precisión diagnóstica aumentó del 75,5% al 94,5% al incorporar este biomarcador, lo que abre la puerta a diagnósticos a partir de una simple muestra de sangre, impactando directamente en la práctica médica.



