El país se enfrenta a una creciente preocupación por el aumento de casos de tos convulsa, también conocida como coqueluche, que ha comenzado a resaltar en los informes sanitarios. Este incremento alarmante está vinculado a la caída en la tasa de vacunación en los últimos años, dejando a un número significativo de niños vulnerables ante esta enfermedad contagiosa.

En enero de 2026, los registros oficiales indican que los casos confirmados de tos convulsa se duplicaron en comparación con el mismo mes del año anterior. De seguir esta tendencia, se estima que el año 2026 podría convertirse en el más afectado por contagios desde la llegada de la pandemia de Covid-19. La baja cobertura vacunal desde 2020 ha contribuido a la creación de una población susceptible entre diversas edades.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) señala que la tos convulsa es una enfermedad que puede eliminarse, dado que el ser humano es su único reservorio. Sin embargo, subrayan que es fundamental mantener altas tasas de inmunización para evitar su transmisión. El esquema nacional de vacunación incluye dosis para bebés, refuerzos en la infancia, escolaridad y adolescencia, así como inmunización durante el embarazo.

Las estadísticas del Boletín Epidemiológico Nacional revelan un aumento significativo en los reportes de casos, con 99 confirmados en enero de 2026 frente a 41 en el mismo mes del año anterior. Además, hasta principios de febrero de 2026, se registraron 407 sospechas, de las cuales 128 resultaron ser confirmadas, superando los números de años previos. Este repunte también se enmarca en una tendencia regional, donde varios países han reportado brotes tras años de descensos en la incidencia de la enfermedad, lo que genera aún más preocupación por el impacto en los grupos más vulnerables, como los bebés y niños pequeños.