En Tokio, un tuit revolucionó las redes y generó una ola de asombro y repulsión. Mao Sugiyama, un joven ilustrador, anunció la organización de una cena peculiar y perturbadora, en la que el plato principal serían sus propios genitales. La inusitada propuesta se difundió rápidamente, desatando reacciones diversas: desde quienes la consideraban un acto de arte extremo hasta aquellos que la interpretaron como un grito desesperado.
Sugiyama, que hasta ese momento era casi desconocido fuera de ciertos círculos del arte manga, no se amedrentó ante las críticas. Aportó pruebas médicas y organizó meticulosamente el evento, defendiendo su decisión con una firme declaración: "No es una broma. No es un delito. Es mi cuerpo y mi elección". Su historia personal revela un trasfondo complejo donde la lucha por la identidad y la aceptación se entrelazan con su deseo de romper tabúes sociales.
Nacido en 1990 en una familia de clase media, Sugiyama enfrentó un difícil camino hacia su autoaceptación. Desde su adolescencia, la presión social por encajar en los moldes de género tradicionales lo llevó a explorar su identidad a través del arte. Tras años de búsqueda, se identificó como asexual y comenzó a contemplar la posibilidad de una neutralidad corporal. Tras consultar con médicos y abogados, decidió someterse a una intervención quirúrgica que cambiaría su vida. En su relato, Sugiyama expresa que al ver sus órganos fuera de su cuerpo, sintió un profundo alivio, logrando finalmente ser él mismo sin definiciones externas.
Este caso no es aislado. En los últimos años, ha surgido una pequeña pero creciente comunidad conocida como "nullos", compuesta mayoritariamente por hombres que buscan una neutralidad total a través de la extirpación de sus genitales. Este fenómeno ha abierto un debate sobre la identidad de género y la libertad de elección en un contexto donde las normas aún son estrictas y a menudo excluyentes.



