El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha dado a conocer la confirmación de los primeros casos de scrapie clásico en ovinos reproductores que fueron importados desde Paraguay entre los años 2021 y 2022. La enfermedad fue detectada tras la muerte natural de tres ejemplares en establecimientos ubicados en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Aunque los animales habían pasado los controles de ingreso y no presentaban síntomas visibles, las pruebas de tamizaje realizadas posteriormente y la confirmación de un laboratorio de referencia en España mediante la técnica de Western Blot, han ratificado la presencia de esta enfermedad, que hasta la fecha no había sido reportada en el país.

La revelación de estos casos ha generado un clima de preocupación en el sector agropecuario, ya que un documento filtrado del sistema de Gestión Documental Electrónica, datado el 10 de abril, indica la "Pérdida del estatus de país libre de Prurigo Lumbar (Scrapie)". Esta situación implica que el SENASA no podrá emitir certificados sanitarios de exportación que certifiquen que Argentina sigue siendo un "país libre de prurigo lumbar". Las repercusiones de esta situación podrían afectar las ventas al exterior de productos lácteos, alimentos para mascotas y subproductos cárnicos destinados a China, un mercado clave para la economía argentina.

El scrapie, conocido también como tembladera o prúrigo lumbar, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a ovinos y caprinos. A pesar de que esta enfermedad solo impacta al ganado ovino, el SENASA ha emitido certificados de sanidad "multiespecie" que perderían su validez, lo que podría paralizar temporalmente algunas exportaciones, incluyendo productos lácteos hacia Argelia y harina de carne y hueso destinada a China, que es el principal destino de las exportaciones de carne vacuna argentina.

Ante la confirmación de los casos, el SENASA ha incorporado a los establecimientos afectados a un programa de control y seguimiento que incluye restricciones en el movimiento de los animales y la implementación de medidas sanitarias para contener la situación. Según declaraciones de la entidad, se ha intensificado la vigilancia y se han restringido los movimientos en las unidades productivas involucradas, en conformidad con los protocolos internacionales establecidos. Además, se notificó oficialmente a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y al Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Animal (SENACSA) de Paraguay sobre esta situación.

La aparición de esta enfermedad ha reavivado el debate sobre las políticas de desregulación sanitaria en Argentina. Matías Martiarena, director de la Federación Agraria Argentina, ha señalado que la desregulación promovida por el gobierno está desmantelando un esquema que durante años ha garantizado altos estándares sanitarios reconocidos a nivel internacional. Martiarena enfatizó que el país no puede arriesgar su estatus sanitario, ya que esto podría tener consecuencias graves para el comercio exterior y la confianza de los mercados internacionales en los productos argentinos.

En un contexto más amplio, se suma a esta preocupación el hecho de que China, el principal importador de carne argentina, ha reportado 219 casos de aftosa en ganado vacuno en las provincias de Gansu y Sinkiang. Este brote, causado por la cepa SAT-1 originaria de África, se presenta como una amenaza significativa, ya que las vacunas disponibles no brindan inmunidad contra esta variante. La combinación de estos brotes de enfermedades en la ganadería puede complicar aún más la situación del sector y generar un impacto negativo en las exportaciones, que son vitales para la economía nacional. En este sentido, la situación exige una atención inmediata y un abordaje estratégico por parte de las autoridades sanitarias y del sector agropecuario en su conjunto.