El inicio de la temporada de cosecha en el Alto Valle de Río Negro trae consigo el habitual fervor y las expectativas propias del calendario agrícola. Sin embargo, este año se suma una preocupación adicional: la detección de la polilla del álamo en las cercanías de Campo Grande. Este pequeño insecto, casi imperceptible a simple vista, se manifiesta en un periodo crítico y requiere de una atención inmediata.

A pesar de que esta plaga está principalmente vinculada a los cultivos forestales, su aparición no ha pasado desapercibida para el sector frutal. Las típicas cortinas de álamos, indispensables en la región, podrían convertirse en un foco de problemas si no se toman medidas preventivas a tiempo. La polilla del álamo (Leucoptera sinuella), que pertenece a la categoría de insectos minadores de hojas, causa daños en el follaje al desarrollarse dentro del tejido vegetal.

En la última etapa de su ciclo, el crecimiento completo de la polilla puede propiciar su avance hacia los frutales ubicados cerca de las alamedas, lo que representa un riesgo significativo para la producción. Desde el INTA Alto Valle, se enfatiza la importancia de la identificación precisa, el monitoreo constante y la aplicación de estrategias de control adecuadas. La especialista Silvina Garrido resalta que es fundamental revisar las cortinas forestales, identificar correctamente la plaga y actuar rápidamente en caso de sospecha o confirmación de su presencia. Las acciones inmediatas son clave para mitigar el impacto de esta plaga en la producción local.