**El acoso vecinal y sus consecuencias en tiempos de pandemia**
La modelo y panelista Alejandra Maglietti compartió recientemente una inquietante experiencia que vivió durante la pandemia, donde el acoso de una vecina la llevó a modificar drásticamente su rutina diaria. En una emotiva charla en el programa Storytime, del ciclo Bondi Live, Maglietti describió cómo esta situación la llevó a vivir momentos de angustia y miedo, destacando la fragilidad de las relaciones interpersonales en un contexto de aislamiento social.
La historia comenzó cuando una vecina, que aparentemente padecía problemas psicológicos, empezó a hostigar a Maglietti de manera constante. La panelista relató que la convivencia en su edificio se tornó insostenible, ya que cada vez que llegaba o se retiraba de su hogar, sentía una profunda inquietud por la posibilidad de encontrarse con esta mujer. “Era aterrador pensar que no sabía cómo podía reaccionar”, expresó, haciendo eco del clima de tensión que se vivía en su entorno.
La situación escaló rápidamente cuando la vecina comenzó a amenazarla de muerte. En un relato desgarrador, Maglietti confesó que llegó a un punto crítico en el que tuvo que abandonar su hogar para evitar un enfrentamiento directo. “Me amenazaba de muerte y, en un momento, sentí que no podía quedarme más ahí”, indicó, evidenciando la gravedad de la situación que atravesaba. La presencia constante de esta mujer frente a su departamento se convirtió en una fuente de angustia permanente.
La modelo también explicó que la mujer no solo la atacaba a ella, sino que su paranoia se extendía a otros vecinos del edificio. “Se quedaba en la puerta espiando y afirmando que la estaban vigilando”, recordó. Este comportamiento no solo perturbaba la paz de la comunidad, sino que también generaba un estado de alerta en todos los residentes, quienes se sentían inseguros en su propio hogar.
En un intento de ayudar a su vecina, Maglietti había tratado de ofrecerle apoyo ante sus evidentes problemas de salud mental. Sin embargo, la situación se tornó crítica durante la cuarentena, cuando la mujer comenzó a poner música a un volumen excesivo hasta altas horas de la noche. “Llamé a seguridad del edificio, estaba desesperada por la situación”, comentó. Este simple pedido de ayuda, lejos de mejorar las cosas, provocó la ira de la vecina, quien declaró a Maglietti como su enemiga desde ese momento.
La tensión entre ambas se intensificó, y las amenazas se volvieron más frecuentes. La panelista, quien asumió un rol protagónico en la denuncia de este tipo de situaciones, evidenció cómo la pandemia había exacerbado las dificultades en las relaciones vecinales. “Las restricciones aumentaron el roce y la convivencia se volvió insoportable”, analizó. La falta de interacción social, sumada a la presión del aislamiento, dejó a Maglietti en una posición vulnerable dentro de su propio hogar.
El conflicto, que comenzó como un problema personal, se convirtió en un reflejo de las tensiones que generó la pandemia en la sociedad. La modelo concluyó su relato subrayando la importancia de abordar la salud mental de las personas, destacando que la paranoia de su vecina no solo la afectaba a ella, sino a toda la comunidad. “Era un problema que requería atención, no solo para mí, sino para todos los que vivimos en el edificio”, finalizó, dejando en claro que detrás de cada situación de acoso hay una complejidad que merece ser entendida y tratada.



