Las acciones del mercado estadounidense experimentaron una nueva caída el pasado viernes 27 de marzo, marcando un hito negativo al registrar su quinta semana consecutiva de descensos. El contexto que rodea a esta situación está marcado por la creciente tensión en Medio Oriente, que ha influido de manera significativa en la percepción y las decisiones de inversión de los actores del mercado. A pesar de las expectativas de algunos inversores, el anuncio del presidente Donald Trump sobre la extensión del plazo relacionado con la infraestructura energética de Irán no logró revertir el panorama negativo que afecta a Wall Street.

En detalle, el índice Dow Jones de Industriales vio una disminución del 1,72%, cerrando en 45.167,44 puntos, mientras que el S&P 500 sufrió una caída del 1,75%, terminando en 6.363,75 unidades. Por su parte, el Nasdaq Composite retrocedió un 2,15%, alcanzando los 20.948,36 puntos. Esta caída ha llevado a que tanto el Nasdaq Composite como el Nasdaq 100 entren en un territorio de corrección, con el primero cerrando el jueves con una baja superior al 10% en comparación con su máximo histórico reciente.

La tendencia a la baja en el Nasdaq no sorprende a los analistas, quienes explican que el sector tecnológico ha estado bajo presión por las elevadas valoraciones y la incertidumbre sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial. Glen Smith, CIO de GDS Wealth Management, comentó que las correcciones, que suelen oscilar entre el 5% y el 10%, son fenómenos comunes en el mercado. Sin embargo, subrayó que la velocidad de esta reciente caída, impulsada en gran parte por las tensiones geopolíticas, indica que el mercado atraviesa una corrección y no necesariamente un ciclo bajista prolongado.

En medio de este clima de incertidumbre, Trump anunció que el plazo otorgado a Irán para reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético global, se ha extendido hasta el 6 de abril. Esta decisión, según el mandatario, responde a una solicitud del gobierno iraní y se encuentra en el marco de negociaciones que, según él, están avanzando de manera positiva. Sin embargo, desde Teherán se ha negado la existencia de tales conversaciones, lo que añade más complejidad a la situación.

La situación en el Estrecho de Ormuz se mantiene crítica, dado que el tránsito de petroleros sigue prácticamente cerrado, lo que ha causado una notable disrupción en el suministro de energía a nivel global. Esta inestabilidad ha llevado a que los precios del petróleo se mantengan en niveles elevados, con el Brent recuperando parte de las pérdidas iniciales, aunque se espera una baja en su cotización semanal. No obstante, su precio sigue siendo un factor preocupante, ya que podría contribuir a un nuevo aumento inflacionario.

Ante este panorama, los mercados han ajustado sus previsiones sobre las políticas monetarias de la Reserva Federal, reduciendo las expectativas de recortes de tasas y considerando incluso posibles aumentos. La última reunión de la Fed mantuvo las tasas sin cambios, pero dejó en claro que existe un riesgo de aceleración inflacionaria vinculado a la crisis energética actual. Además, un reciente estudio de la Universidad de Michigan reveló que la confianza del consumidor cayó un 6% en marzo, alcanzando el nivel más bajo desde diciembre de 2025, mientras que las expectativas de inflación para el próximo año registraron su mayor aumento mensual desde abril de 2025.