El presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Josep Vila, consideró que la manifestación de la Diada del viernes 11 de septiembre marcó un “punto de inflexión” para el independentismo. Según sostuvo, la convocatoria confirmó la percepción de que el movimiento atraviesa una etapa de mayor impulso y respaldo social.
Vila afirmó que la cantidad de personas movilizadas no fue menor y destacó que, de manera “aplastante”, se hizo visible un relevo generacional entre quienes mantienen el compromiso independentista. El dirigente se refirió así a la participación registrada durante la jornada y al perfil de los manifestantes que salieron a las calles.
Al ser consultado por los altercados ocurridos durante la tarde del viernes y el jueves, durante un acto organizado por Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres, Vila señaló que la ANC no quería que esa fuera la imagen de la Diada. En ese sentido, remarcó que el rasgo principal de la jornada fueron las “miles y miles de personas que coincidían en un discurso positivo, propositivo, respetuoso”.
También se refirió a los tres encapuchados que, al finalizar el acto de la ANC junto con otras entidades en la plaza de Catalunya, quemaron una bandera española. Vila aseguró que esa acción no formaba parte de las actividades que tenían planificadas y reiteró su rechazo a que ese episodio quedara asociado con la movilización.
Por su parte, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, describió la Diada de este año como una jornada con un “cambio de tono y un cambio de clima”. Además, afirmó que durante la celebración volvió a percibirse el espíritu festivo, aunque el material disponible no incluye el desarrollo completo de sus declaraciones.



