El presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Josep Vila, confía en que la celebración de la Diada de Catalunya, prevista para el próximo 11 de septiembre, funcione como una “recarga de energía” para el independentismo. Según planteó, existe una voluntad de no rendirse en un contexto que considera marcado por una decadencia extendida a distintos niveles.

Vila señaló que el principal desafío consiste en canalizar esa “conciencia de la decadencia” y diferenció el papel de la ANC del que cumplen los partidos políticos. En ese sentido, sostuvo que la organización representa el frente civil del independentismo, aunque consideró que tanto ese espacio como el político son necesarios para el movimiento.

Al referirse a Aliança Catalana, remarcó que la ANC no pretende que la Diada tenga como protagonista a un partido o a una opción política específica. “Venimos del catalanismo político y queremos que todos los partidos sean muy cuidadosos con los derechos humanos”, afirmó. También sostuvo que “no es el momento de los partidos” y defendió que la jornada mantenga un carácter popular, transversal y unitario.

En relación con la situación interna de la organización, explicó que se frenó la pérdida de socios y consideró que el “independentismo social está ganando espacio”. Consultado sobre la posibilidad de que un Gobierno integrado por el PP y Vox fortalezca al movimiento, admitió que en algunas ocasiones ese escenario funcionó como un revulsivo. Sin embargo, sostuvo que actualmente ya existen elementos suficientes para movilizar a la sociedad y que no es necesario esperar las “enrabietadas” que pueda provocar un Ejecutivo de ese signo.