En un encuentro que marca un paso significativo hacia la integración regional, los presidentes de Uruguay, Yamandú Orsi, y de Chile, José Antonio Kast, reafirmaron su compromiso de combatir el crimen organizado transnacional. La reunión tuvo lugar en la residencia presidencial de Suárez y Reyes en Montevideo, durante la visita oficial de Kast a Uruguay y Paraguay. Ambos líderes resaltaron la importancia de unir esfuerzos para enfrentar este fenómeno que afecta a la seguridad y el desarrollo de sus naciones.
El presidente uruguayo Orsi destacó que este diálogo es parte de un proceso que se inició con la llegada de Kast al poder, lo que resalta la voluntad de ambos países de trabajar en conjunto. En este contexto, la presidencia uruguaya del Mercosur y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) sitúa a Montevideo en una posición estratégica para liderar la articulación de políticas regionales. Esta colaboración no solo busca enfrentar el crimen organizado, sino también profundizar la integración económica en América Latina, un objetivo vital en tiempos de incertidumbre global.
Kast, por su parte, expresó su preocupación por la vulnerabilidad de la soberanía de los países ante el avance del crimen organizado transnacional, advirtiendo que esta problemática requiere un enfoque coordinado entre naciones. En este sentido, enfatizó que aunque el crimen puede ser erradicado en un país, es imperativo que todos los Estados adopten normas similares para lograr resultados efectivos. Su llamado a la unidad resuena en un momento en que la cooperación regional se presenta como una necesidad urgente.
Uno de los puntos destacados en la conversación fue la inclusión de Uruguay y Paraguay en el “Acuerdo de Santiago”, una iniciativa chilena diseñada para coordinar esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado. Kast enfatizó que esta sinergia es fundamental, subrayando que, a pesar de las diferencias políticas, ambos países comparten valores democráticos y un compromiso por el bienestar de sus ciudadanos. En este contexto, el mandatario chileno instó a otros países a unirse a esta causa común, reafirmando que el crimen organizado es un desafío que trasciende fronteras.
El contexto en el que Kast asumió la presidencia chilena está marcado por un aumento alarmante de la delincuencia, que se ha manifestado en un incremento de homicidios y secuestros, especialmente tras la llegada del Tren de Aragua a Chile. Las estadísticas oficiales revelan que la tasa de homicidios en el país alcanzó 5,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, un número que, aunque inferior a los 10,3 de Uruguay, sigue siendo alarmante y refleja la necesidad de una respuesta efectiva y coordinada.
Además de la lucha contra el crimen, durante su encuentro, Kast también reconoció los serios desafíos económicos que enfrenta Chile, incluyendo el desempleo y la necesidad de reactivar el crecimiento. Alabó la estabilidad económica de Uruguay y expresó su deseo de que Chile vuelva a ser un referente en la región. “Queremos volver a esa senda de crecimiento. Aprender de las experiencias de naciones hermanas es clave para recuperar nuestro lugar en el mapa económico internacional”, comentó Kast, destacando la importancia de la colaboración y el aprendizaje mutuo entre países.
Como parte de los avances en esta agenda bilateral, los gobiernos de ambos países firmaron dos acuerdos que promueven la cooperación entre sus respectivas Cancillerías, enfocándose en la colaboración de escuelas diplomáticas y el reconocimiento de la firma digital. Orsi, en declaraciones posteriores, anticipó que en los próximos meses se concretarán nuevos memorandos que abordarán temas críticos de seguridad e infraestructura, consolidando así el compromiso de ambos países por trabajar juntos en favor de un futuro más seguro y próspero para sus ciudadanos.



