En un paso significativo hacia la integración energética regional, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, firmó el 7 de mayo una resolución que establece la creación de un grupo técnico asesor encargado de evaluar el proyecto Gas Oriental. Este gasoducto tiene como objetivo conectar el sistema argentino de gas, particularmente el de Vaca Muerta, con el sur de Brasil, atravesando territorio uruguayo y permitiendo, por primera vez, que el gas natural llegue a diversas regiones del interior del país.
El grupo asesor contará con un plazo de 120 días para presentar un informe al Presidente, en el que se evaluarán aspectos cruciales como la viabilidad técnica, legal y económica del proyecto, así como su implementación futura. Este plan no es completamente nuevo; fue inicialmente propuesto en 2015 por el Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir), que colabora con el Congreso de Intendentes en la promoción de proyectos de interés nacional orientados al desarrollo territorial. Sin embargo, la reciente firma presidencial y el establecimiento de un plazo concreto para la evaluación técnica marcan un avance significativo en la concreción de esta iniciativa.
Históricamente, el gasoducto Cruz del Sur ha sido la única conexión entre Argentina y Uruguay, permitiendo el transporte de gas debajo del Río de la Plata. No obstante, su uso ha sido limitado, en gran parte debido a las restricciones impuestas por Argentina en las exportaciones de gas. Sin embargo, la situación está cambiando drásticamente, gracias a la creciente producción de Vaca Muerta, que está posicionando a Argentina como un exportador neto de gas. Actualmente, existen contratos en vigor para la exportación hacia Chile, Uruguay y Brasil, con perspectivas de expansión en los próximos años.
El Gas Oriental se presenta como una respuesta a la necesidad de llevar gas natural al interior de Uruguay, una meta que hasta ahora no se había concretado. En la actualidad, el suministro de gas de red se limita principalmente a Montevideo y su área metropolitana, mientras que en el interior del país los habitantes dependen de gas envasado, más costoso y menos eficiente, o recurren a leña, gasoil y electricidad. La resolución firmada por Orsi subraya la intención del proyecto de "asegurar un suministro confiable y sostenible en forma descentralizada en todo el territorio nacional", ofreciendo a las intendencias una alternativa energética con amplio alcance territorial.
La conexión con Brasil también añade una dimensión interesante a este proyecto. Al establecer un gasoducto que vincule el sistema argentino con el sur de Brasil, Uruguay podría transformarse de un extremo de la red energética en un nodo de tránsito regional. Esto no solo implicaría ingresos adicionales para el país, sino que también mejoraría la seguridad del suministro energético. El intendente de Florida, Carlos Enciso, que reavivó el interés por este proyecto en agosto del año pasado, planteó de manera clara la posibilidad de que el gas que actualmente llega a Montevideo pueda continuar su trayecto hacia el sur de Brasil, abriendo nuevas oportunidades para el país.
El grupo técnico que se ha conformado dependerá directamente de la Presidencia y contará con la participación de representantes del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Además, se invitará al Congreso de Intendentes y al Cefir a designar delegados para formar parte del proceso. La inclusión de los intendentes en este proyecto no es meramente simbólica, ya que llevar gas al interior de Uruguay podría traducirse en una disminución de los costos energéticos para hogares, pequeñas y medianas empresas, así como para industrias fuera de Montevideo, lo que permitiría un desarrollo más equilibrado y sostenible en todo el país.



