Pepi, una trabajadora sanitaria jubilada y vecina de Ceuta, le pidió entre lágrimas a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que no abandone la ciudad autónoma en medio de la crisis migratoria. Durante el intercambio, la mujer expresó el temor que siente tras la llegada masiva de migrantes desde Marruecos y aseguró que los vecinos se sienten desprotegidos. “Nos hemos quedado abandonados, a nuestra suerte. Nos hemos sentido maltratados”, afirmó.
La vecina abordó a Robles cuando la ministra llegaba al Palacio Autonómico para reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Pepi relató que vive sola y que la situación alteró su vida cotidiana. “Nunca me he visto así. Cerrando la ventana, la puerta, mirando todo. Esta noche apenas he descansado. He cogido un cuchillo porque tengo miedo”, contó, visiblemente afectada.
También defendió el carácter español de Ceuta y sostuvo que sus habitantes se sienten orgullosos de pertenecer al país. “Es una ciudad española como la que más”, señaló, al tiempo que describió a sus vecinos como personas acogedoras que se sienten “abandonadas y maltratadas”. Además, rechazó que la situación haya recuperado la normalidad: “No puedes ir a la playa ni salir tranquila”.
A su llegada a la reunión, Robles también fue increpada por otros vecinos, que cuestionaron la gestión del Gobierno. “El Gobierno entero tiene muy poca vergüenza”, expresó una de las personas presentes, mientras se escuchaban algunos abucheos y silbidos. El reclamo de Pepi se produjo casi dos semanas después de la entrada de 72.000 migrantes desde Marruecos, según las cifras oficiales. Robles consoló a la vecina durante el intercambio.



