Durante su última visita a Nueva York, Javier Milei volvió a presentar su mirada sobre la economía y la política en términos de una disputa entre el bien y el mal. El Presidente expuso esa concepción en el instituto Yeshiva Darchei Torah, ubicado en Queens, donde recibió un premio. Allí sostuvo que no existe un tercer camino y que las decisiones individuales y colectivas determinan el progreso o el fracaso.

La intervención recuperó una antigua formulación de carácter maniqueo y la trasladó al debate político del siglo XXI. Según el planteo atribuido al mandatario, la prosperidad estaría asociada con la elección del bien, mientras que el mal conduciría al hundimiento. Esa perspectiva también aparece vinculada con el contenido de un libro que Milei escribe desde hace varios meses en la residencia de Olivos.

De acuerdo con la información disponible, el ensayo buscaría relacionar el desarrollo económico con la teología, el capitalismo con una idea de paraíso terrenal y la prosperidad con la obediencia espiritual. En ese marco, el Presidente cuestionaría a quienes reducen la discusión a criterios de eficiencia económica y dejan de lado las consideraciones religiosas.

El texto habría sido leído parcialmente ante alumnos del colegio ORT. Su contenido refleja, además, el lugar que Milei le asigna a su relación con Dios en momentos adversos y su interés por presentar una interpretación espiritual de las decisiones económicas. La obra todavía se encuentra en elaboración y no se conocen mayores precisiones sobre su publicación.