En un acontecimiento que marca un hito en el proceso de paz colombiano, más de cien integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), un grupo disidente de las FARC, han dejado sus armas para iniciar su reintegración a la vida civil. Este significativo paso se realizó en el departamento de Putumayo, donde los excombatientes se trasladaron a una Zona de Ubicación Temporal (ZUT), un espacio designado por el Gobierno para facilitar su desarme y reintegro social. La ceremonia de desarme se llevó a cabo en el municipio de Valle del Guamuez, donde los exmiembros de la CNEB cambiaron sus uniformes militares por camisetas blancas, simbolizando su deseo de paz y reconciliación.
La Consejería Comisionada de Paz del Gobierno colombiano destacó la importancia de este evento, señalando que representa un avance significativo hacia la construcción de una sociedad más pacífica y cohesionada. "Con este paso histórico, estas mujeres y hombres inician su tránsito hacia una vida civil plena, acompañados por las instituciones del Estado y apoyados por las comunidades del entorno", indicaron en un comunicado conjunto. Esta transición ha sido posible gracias a la suspensión temporal de las operaciones militares y policiales por parte del Gobierno, que tuvo lugar entre el 14 y el 19 de junio, facilitando así el movimiento de los disidentes hacia la ZUT.
El presidente Gustavo Petro ha impulsado esta iniciativa dentro de su estrategia de paz total, que busca no solo la desmovilización de grupos armados, sino también la reintegración efectiva de sus miembros a la sociedad. Las ZUT se han creado con el objetivo de proporcionar un ambiente seguro para que los excombatientes puedan desarmarse, recibir apoyo y comenzar a construir nuevas vidas. Este enfoque es parte de un esfuerzo más amplio para cerrar las heridas del conflicto armado que ha azotado al país durante décadas.
La ceremonia de desarme fue acompañada por la presencia de miembros de la comunidad local, quienes mostraron su apoyo a los excombatientes en este nuevo capítulo de sus vidas. Durante el evento, el jefe de la delegación gubernamental en los diálogos con el CNEB, Armando Novoa, instó a los disidentes a convertirse en portadores de esperanza y a trabajar por una convivencia pacífica. "Sean la voz de esperanza, de aliento, de crear caminos desde el corazón", expresó, enfatizando la importancia de la reconciliación y la unidad en la construcción del futuro.
Por su parte, representantes de organizaciones locales también hicieron eco del deseo de paz y reintegración, manifestando su empatía hacia los excombatientes y reconociendo el impacto positivo de su decisión de abandonar las armas. Una portavoz de la Asociación de Mujeres Cuidadoras de Vida expresó: "Que este tránsito a la vida civil sea un reconocimiento por cada acto noble y entusiasta que ustedes hagan por escribir una nueva historia en sus vidas". Este tipo de apoyo comunitario es fundamental para asegurar que los excombatientes se sientan bienvenidos y puedan reintegrarse de manera efectiva.
A pesar de este avance, el camino hacia la paz total no está exento de desafíos. En abril, la CNEB había llevado a cabo ataques en el departamento de Nariño, que resultaron en la muerte de tres militares y varios heridos, lo que generó una pausa en las negociaciones. Sin embargo, la disidencia ha expresado su arrepentimiento y reafirmó su compromiso de no llevar a cabo más acciones ofensivas, lo que podría ser un indicio de su deseo genuino de avanzar en el proceso de paz. La CNEB, que incluye a los Comandos de Frontera y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, se formó tras la separación de la Segunda Marquetalia, otro grupo disidente de las FARC, y su compromiso con la paz será crucial para el futuro del país.



