El Gobierno de Ucrania ha expresado su firme rechazo al "chantaje energético" que enfrenta por parte de Eslovaquia y Hungría, enfatizando que cualquier ultimátum debería dirigirse a Moscú en lugar de a Kiev. Esta declaración se produce tras la amenaza del Ejecutivo eslovaco de interrumpir el suministro eléctrico de emergencia hacia Ucrania si no se reanuda el envío de petróleo a su país.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania instó a ambos gobiernos a adoptar un enfoque constructivo y responsable, alejándose de las amenazas provenientes de Budapest y Bratislava. La administración ucraniana subrayó que estas acciones no solo favorecen a Rusia, sino que también afectan negativamente a las empresas energéticas de Eslovaquia y Hungría, que dependen de un suministro constante de energía.
La advertencia de Ucrania se produce en un contexto tenso, donde el primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha planteado un ultimátum al presidente ucraniano Volodimir Zelenski, exigiendo la reanudación de los envíos de petróleo ruso. Fico criticó a Zelenski por no entender su enfoque pacifista, mientras que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha mostrado su respaldo a la postura eslovaca, recordando que Hungría ya ha cortado el suministro de diésel a Ucrania y rechazado los "préstamos de guerra" para el país.
El Ministerio de Exteriores de Ucrania no descarta activar el Mecanismo de Alerta Temprana, contemplado en el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, como respuesta a estas tensiones energéticas.



