La reciente sesión del Congreso Provincial de la Unión Cívica Radical (UCR) en Córdoba ha generado un importante impacto en la política local, transformando lo que se esperaba fuera un simple proceso administrativo en un verdadero sismo dentro del partido. La reunión, que se llevó a cabo de manera virtual, resultó en el rechazo de la propuesta de prórroga de los mandatos de la actual conducción, liderada por Marcos Ferrer. Esta decisión marcó una derrota significativa para el sector que apoya al exdiputado nacional Rodrigo de Loredo, siendo la primera de este tipo desde 1983, lo que subraya la relevancia del momento histórico que atraviesa la UCR cordobesa.
El oficialismo, que contaba con la mayoría, logró 75 votos a favor de la prórroga, 41 en contra y una abstención, quedándose a solo un voto de alcanzar los dos tercios necesarios para extender el mandato hasta septiembre de 2027. Aunque la diferencia fue estrecha, el efecto político de esta votación fue desproporcionado, abriendo la puerta a un nuevo escenario electoral en la UCR de Córdoba. Esta situación no solo afecta a De Loredo, quien aspiraba a ser candidato a gobernador en 2027, sino que también plantea interrogantes sobre la consolidación de su liderazgo en un contexto interno cada vez más conflictivo.
De Loredo había considerado la prórroga como un elemento crucial para su estrategia política, ya que le hubiese permitido mantener el control sobre el partido y evitar una interna que podría poner en riesgo su imagen. Con la extensión de los mandatos, el exdiputado podría haber diseñado la estrategia electoral y negociado alianzas con otros sectores, como La Libertad Avanza o el PRO, desde una posición privilegiada. Sin embargo, el rechazo a la prórroga lo obliga a confrontar un proceso interno abierto, donde su popularidad y capacidad de liderazgo serán evaluadas por la base del partido.
La derrota de De Loredo no fue del todo inesperada, dado que semanas antes, un grupo de afiliados había expresado su oposición a la prórroga mediante un comunicado contundente. Este documento, firmado por legisladores provinciales y figuras destacadas del partido, denunciaba la concentración de poder y enfatizaba la necesidad de que los afiliados tuvieran voz en la elección de sus autoridades. En este sentido, la UCR se enfrenta a un dilema sobre cómo equilibrar la necesidad de renovación interna con el deseo de mantener una estructura de liderazgo estable.
El comunicado de protesta no solo cuestionaba la forma en que se pretendía llevar a cabo la prórroga, sino que también se erigía como una declaración de principios dentro del radicalismo. En su mensaje más contundente, los firmantes criticaron a ciertos sectores que, según ellos, se habían apropiado de la verdad en las decisiones del partido y habían priorizado alianzas que no reflejan los valores del radicalismo. A través de esta crítica, se planteó la voluntad de restablecer un radicalismo auténtico, alejado de prácticas que pudieran considerarse ajenas a su tradición.
Ahora, con las elecciones internas en el horizonte, la UCR de Córdoba se enfrenta a un momento crucial que podría redefinir su futuro. La reconfiguración del mapa interno del partido no solo dependerá de la capacidad de De Loredo para consolidar su liderazgo, sino también de cómo los distintos sectores logren articular sus propuestas y visiones de cara a las elecciones. Este nuevo capítulo en la historia del radicalismo cordobés promete ser dinámico y lleno de desafíos, donde las decisiones tomadas en los próximos meses serán determinantes para el rumbo del partido y su relevancia en la política provincial.



