Esta noche, el Presidente Donald J. Trump llevará a cabo su primer discurso sobre el Estado de la Unión desde su regreso a la Casa Blanca, en un evento que reunirá a todos los miembros del Congreso y de la Corte Suprema. Este discurso, que acaparará la atención de los medios, se produce pocos días después de que la Corte Suprema emitiera un fallo en contra de la capacidad del mandatario para implementar aranceles, una herramienta que ha utilizado con frecuencia durante su segundo mandato. De esta manera, la política arancelaria de Trump vuelve a ocupar un lugar destacado en el debate nacional e internacional.

El fallo del máximo tribunal ha sido interpretado de diversas maneras. Algunos analistas consideran que se trata de un golpe significativo para la administración Trump, mientras que otros lo catalogan como uno de los más relevantes bajo la presidencia de John Roberts. Sin embargo, aunque la decisión representa un obstáculo para el Presidente, este ha manifestado su intención de continuar con su enfoque arancelario, sugiriendo que la batalla todavía está lejos de concluir.

Para comprender el impacto de esta situación, es crucial examinar la lógica detrás de la política de aranceles de Trump. Esta estrategia se basa en la búsqueda de reciprocidad comercial, donde el Presidente argumenta que Estados Unidos ha sido objeto de un trato desigual en el comercio global. Además, la seguridad nacional juega un papel fundamental, ya que la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de cadenas de suministro dependientes de naciones rivales, lo que Trump considera una amenaza a la autonomía del país. Así, su política arancelaria refleja no solo cuestiones económicas, sino también una visión más amplia de justicia y defensa estratégica.