El Partido Demócrata de Estados Unidos eligió formalmente a Troy Jackson como candidato al Senado por Maine para las elecciones legislativas de noviembre. Su designación se produjo dos semanas después de la retirada de Graham Platner, quien había sido acusado de violación y dejó la carrera electoral tras el impacto que el caso provocó en el partido opositor.
Jackson fue elegido por unos 600 delegados durante una convención especial celebrada en Bangor y convocada con rapidez. Maderero de quinta generación y expresidente del Senado de Maine, buscará derrotar a la senadora republicana Susan Collins, que ocupa una banca por el estado desde hace tres décadas.
La contienda se desarrollará en un estado que votó en contra de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024 y en el que ningún candidato presidencial republicano se impone desde hace 40 años. Aun así, Collins es considerada una figura difícil de desplazar para los demócratas.
El Partido Demócrata parte como favorito para recuperar la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato, conocidas en Estados Unidos como “midterms”. La disputa por el Senado, en cambio, presenta mayores dificultades: los demócratas necesitan conservar todos sus escaños actuales y sumar otros cuatro.
Jackson asumirá la candidatura con un discurso vinculado al progresismo socialdemócrata, una orientación que había favorecido a Platner antes de su salida. Sin embargo, su trayectoria política muestra un perfil más moderado que el de su antecesor. El material disponible también señala que Jackson había sido un republicano contrario al aborto, aunque no aporta más detalles sobre esa posición ni sobre su evolución política.



