La región de Tigré, en el norte de Etiopía, no participará en las elecciones generales programadas para el próximo lunes debido a la inestabilidad política y de seguridad que persiste tras el conflicto civil que asoló la zona entre 2020 y 2022. Esta situación ha puesto en jaque el futuro democrático de la región, que aún se encuentra en proceso de recuperación tras una guerra devastadora que dejó un saldo trágico de al menos 600.000 víctimas, según estimaciones de la Unión Africana. La Junta Electoral Nacional de Etiopía (NEBE) ha confirmado que, de los más de 50 millones de ciudadanos que se registraron para votar en todo el país, los habitantes de Tigré no podrán acudir a las urnas, lo que representa una repetición de la situación vivida en los comicios de 2021.
El contexto histórico de Tigré es fundamental para entender la complejidad actual. Hasta hace poco, el Frente de Liberación Popular de Tigré (FLPT) ejercía un control significativo sobre la política federal, formando parte de la coalición del Frente Democrático Revolucionario Etíope (EPRDF). Sin embargo, la llegada al poder del Partido de la Prosperidad (PP), liderado por el primer ministro Abiy Ahmed, marcó un giro drástico en la política del país, llevando a la ilegalización del FLPT en 2025 por no cumplir con los requisitos establecidos por la NEBE. Esta exclusión ha generado un clima de tensión y desconfianza entre las fuerzas políticas de la región y el Gobierno federal.
El PP se perfila como el partido favorito para ganar las elecciones, lo que podría otorgarle a Abiy Ahmed un nuevo mandato de cinco años. Sin embargo, la ausencia de Tigré en este proceso electoral plantea serias preguntas sobre la legitimidad de los resultados y el futuro político de la nación. En este contexto, la falta de representación para los partidos de oposición regionales, que se ven excluidos de la contienda, hace que el proceso electoral sea aún más cuestionable.
Recientemente, el presidente del FLPT, Debretsion Gebremichael, ha declarado que no existen condiciones adecuadas para realizar elecciones en Tigré. Según él, el 45% del territorio de la región sigue bajo ocupación de fuerzas externas, lo que imposibilita un proceso electoral justo y transparente. Además, Gebremichael ha criticado la falta de implementación del Acuerdo de Paz de Pretoria, firmado en 2022, que tenía como objetivo poner fin a la guerra y restablecer la estabilidad en la región. Su desconfianza hacia el Gobierno federal se refleja en su afirmación de que las elecciones no se pueden llevar a cabo en un ambiente tan tenso.
Desde el lado de la oposición, Mulubirhan Haile, portavoz del Partido Democrático de Tigré, ha expresado su aceptación de la decisión de la junta electoral, pero también ha señalado que el FLPT es responsable de la situación actual. Según Haile, el partido ha negado a los ciudadanos de Tigré el acceso a sus derechos democráticos, lo que ha generado un ambiente tóxico para la política regional. Esta situación deja a los ciudadanos en una encrucijada, donde el deseo de participar en el proceso democrático se enfrenta a la realidad de un conflicto no resuelto.
Los sentimientos entre los ciudadanos de Tigré son diversos y complejos. Para muchos, el derecho a votar es un pilar fundamental de la democracia, mientras que otros perciben la situación como una oportunidad perdida para hacer oír su voz en un contexto nacional que ha marginado sus intereses. La falta de elecciones en Tigré no solo afecta a la región, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la cohesión y la estabilidad del país en su conjunto.



