La relación entre el Gobierno de Javier Milei y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) quedó bajo cuestionamiento por un supuesto cambio de posición del Presidente frente a Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino. Durante una etapa anterior, Milei reclamaba que la Justicia investigara y condenara las presuntas irregularidades atribuidas a ambos dirigentes, mientras las causas judiciales avanzaban con mayor rapidez en los tribunales.

Según el planteo, ese ritmo se habría detenido tras la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia. Mahiques mantiene un vínculo familiar con Tapia y Toviggino, una circunstancia que alimentó las sospechas sobre una eventual protección política. Sin embargo, el análisis también apunta a una decisión del propio Presidente y menciona una frase que altos funcionarios del Gobierno le habrían escuchado decir: “Que hagan lo que quieran con la AFA”.

El texto no determina si Milei fue influido por integrantes de su administración o si acordó directamente una nueva forma de convivencia con los principales dirigentes del fútbol argentino. En paralelo, varios presidentes de clubes expresaron públicamente que temen represalias de la conducción de la AFA cuando cuestionan a Tapia y Toviggino.

De acuerdo con esos testimonios, algunos dirigentes incluso consideran que esas represalias podrían influir en los resultados de los partidos. En ese contexto, los árbitros aparecen señalados como una instancia decisiva durante los encuentros. También se afirma que algunos responderían a Tapia y que otros sufrirían presiones del Tribunal de Disciplina de la AFA, dependencia a la que esos dirigentes describen como el “brazo armado” del presidente de la entidad.