El Gobierno trabaja junto con las empresas generadoras, distribuidoras y transportistas de electricidad en un plan destinado a reducir los riesgos de cortes de luz durante los próximos meses. La estrategia apunta a responder a los picos de consumo que suelen producirse durante las olas de calor del verano.
El escenario combina una red eléctrica cuya capacidad se vio afectada por dos décadas de prácticamente nula inversión con la posibilidad de que disminuya la oferta de energía disponible. Esa combinación podría aumentar la presión sobre el sistema en los períodos de mayor demanda.
La coordinación entre las autoridades y las compañías del sector busca mitigar el impacto de esas condiciones y anticiparse a las dificultades que puedan surgir durante los días de temperaturas extremas. El seguimiento de la demanda, la disponibilidad de generación y el funcionamiento de las redes será central para afrontar el verano, según el enfoque que impulsa el Gobierno junto con los distintos actores del mercado eléctrico.



