El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, abordó recientemente los motivos detrás de la reestructuración del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en el marco del gobierno de Javier Milei. Este anuncio se produce en un contexto de tensiones laborales, ya que los trabajadores del organismo han manifestado su intención de llevar a cabo medidas de fuerza en respuesta a la propuesta de cierre de estaciones meteorológicas y despidos. Sturzenegger apuntó a la necesidad de modernizar el SMN para optimizar recursos y mejorar la calidad del servicio que se ofrece a la ciudadanía.
El SMN, que cuenta con aproximadamente 100 estaciones meteorológicas distribuidas por todo el país y una plantilla de cerca de 1000 empleados, se enfrenta a un desafío significativo en cuanto a la eficacia de sus operaciones. Según el ministro, de ese grupo, solo alrededor de 20 son meteorólogos, lo que plantea interrogantes sobre el uso de personal de apoyo en un contexto donde la tecnología ha avanzado considerablemente. Sturzenegger enfatizó que, a pesar de contar con un gran número de empleados, la recolección de datos se realiza de manera manual, lo que contrasta con las capacidades que ofrecen las tecnologías modernas de monitoreo meteorológico.
Las estaciones meteorológicas están diseñadas para medir variables fundamentales como la temperatura, la humedad, la presión atmosférica, la velocidad del viento y las precipitaciones. Sin embargo, el ministro advirtió que muchas de estas estaciones tienen más de medio siglo de antigüedad y operan con instrumentos rudimentarios. Este escenario provoca que la recolección de datos sea ineficiente, ya que requieren de un equipo humano considerable: cinco personas por estación, aunque actualmente se emplean siete. Esto implica un proceso engorroso donde los datos se anotan a mano para luego ser ingresados en un sistema computacional obsoleto, lo que podría ser reemplazado por tecnologías que transmiten información en tiempo real.
Sturzenegger subrayó que los salarios de esos siete empleados son suficientes para financiar una estación meteorológica moderna que no solo recopile datos de forma automatizada, sino que también proporcione información adicional a los meteorólogos al instante. Este cambio permitiría una drástica modernización del SMN, crucial para la gestión de emergencias y alertas climáticas. El funcionario destacó que, al optimizar la estructura del SMN, el país podría ofrecer un servicio de mayor calidad con una plantilla reducida a aproximadamente 150 personas, lo que representaría un ahorro considerable en comparación con los costos actuales de operación.
No obstante, este enfoque ha generado un conflicto significativo con los trabajadores del SMN, quienes han expresado su preocupación por la posible clausura de 40 estaciones a nivel nacional. Los delegados sindicales han advertido que esta medida podría incrementar el riesgo durante las operaciones nocturnas en el ámbito de la aviación, lo que podría tener consecuencias graves en términos de seguridad. Ante esta situación, el titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, criticó al gobierno por lo que considera un ataque a los derechos laborales de los empleados del SMN.
Aguiar también defendió la legitimidad del derecho a huelga de los trabajadores, a pesar de que las autoridades gubernamentales habían calificado la medida como ilegal, argumentando que el SMN es un servicio esencial. “La ilegalidad es la de la Secretaría de Trabajo”, expresó Aguiar, quien insistió en la importancia crítica del SMN para el país y exigió que se le otorgue el tratamiento que merece como organismo fundamental para la seguridad y bienestar de la población. Este conflicto laboral subraya la tensión entre la implementación de políticas de austeridad y la necesidad de mantener un servicio público eficiente y accesible para todos los ciudadanos.



