En una reciente conversación entre Keir Starmer y Donald Trump, el primer ministro británico ofreció sus condolencias al presidente de Estados Unidos por las pérdidas de personal desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo a fines de febrero. Según la ONG iraní HRANA, más de 3.000 personas han muerto en este período debido a los ataques resultantes de la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra Irán.
Ambos líderes coincidieron en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz, un paso marítimo crucial para el tránsito de petróleo a nivel mundial. El cierre de esta vía, impuesto por Irán en respuesta a las acciones de Estados Unidos e Israel, ha llevado a un incremento en los precios del petróleo a nivel global. Un comunicado del Gobierno británico subrayó que el principal objetivo de Starmer y Trump es restaurar la normalidad en el transporte internacional, cuyos efectos ya se sienten en diversas economías.
Durante el diálogo, se acordó mantener una comunicación constante para coordinar esfuerzos ante la crisis. La conversación se centró en explorar soluciones diplomáticas y logísticas que permitan reestablecer el flujo normal del tránsito marítimo en el estrecho y la importancia que tiene para los países productores y consumidores de petróleo. Aunque el Reino Unido no especificó su respuesta a una propuesta de Trump sobre una misión naval internacional en Ormuz, el presidente estadounidense enfatizó la necesidad de una acción colectiva para garantizar la seguridad en esta estratégica ruta.



