El todavía primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, abandonó este lunes Downing Street, la sede del Gobierno británico, y afirmó que deja una economía más fuerte y una defensa más sólida. Antes de formalizar su dimisión ante el rey Carlos III, también expresó su respaldo al próximo líder británico, Andy Burnham.
En su último discurso desde la residencia oficial como primer ministro, Starmer realizó un balance positivo de los dos años que estuvo al frente del Ejecutivo. Estuvo acompañado por decenas de aliados políticos y trabajadores de Downing Street, ante quienes defendió los resultados de su gestión.
“Estoy convencido de que hoy Reino Unido es un país más fuerte y más justo de lo que era hace dos años. Nuestra economía es más fuerte”, sostuvo. Luego afirmó que los servicios públicos están mejorando, con la mayor reducción de los tiempos de espera en 17 años, y señaló que cada día más niños salen de la pobreza.
El primer ministro también aseguró que la migración disminuyó de forma significativa y que la defensa y la seguridad del país quedaron asentadas sobre una base “mucho más sólida”. Además, destacó que la reputación internacional del Reino Unido se fortaleció de manera considerable.
Starmer repasó asimismo sus seis años al frente del Partido Laborista. En ese tramo, recordó que asumió el liderazgo después de la “derrota histórica en 2019” y sostuvo que transformó a la fuerza política para que estuviera preparada para gobernar el país.



