La agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) ha decidido elevar la perspectiva crediticia de Honduras de "negativa" a "estable". Esta medida viene acompañada de la confirmación de las calificaciones soberanas en "BB-/B", una acción que fue bien recibida por el ministro de Finanzas, Emilio Hernández. Según él, la mejora se debe a una notable reducción de la incertidumbre política en el país, además de un compromiso renovado hacia la consolidación fiscal, factores que han sido clave en la decisión de la calificadora.
Hernández comunicó que este ajuste en la perspectiva es interpretado como una señal de confianza en la economía hondureña. En su discurso, el ministro destacó que el país está atravesando un momento de mayor certidumbre política y económica, lo que se traduce en avances significativos en la implementación de reformas que apuntan a fortalecer las finanzas públicas. Este cambio en la calificación, según Hernández, no solo valida las políticas adoptadas por el gobierno, sino que también puede fortalecer las relaciones con socios internacionales, especialmente con Estados Unidos y organismos multilaterales.
La mejora en la calificación crediticia tiene implicancias directas sobre la estabilidad económica del país. Hernández explicó que esta decisión podría garantizar un marco de seguridad jurídica más robusto, lo que a su vez facilitaría el acceso de Honduras a tasas de interés más competitivas y plazos más favorables para obtener financiamiento. Esto es crucial tanto para la obtención de préstamos como para la emisión de bonos, y es un paso positivo hacia la atracción de inversión extranjera, esencial para la generación de empleo y el desarrollo económico del país.
A pesar de este optimismo, el ministro Hernández advirtió que Honduras aún no ha alcanzado el grado de inversión, lo que significa que es imperativo continuar con las reformas necesarias y mantener un rumbo económico firme. Subrayó la importancia de un diálogo constante con organismos multilaterales, con el objetivo de consolidar la estabilidad económica y sostener el crecimiento en el largo plazo. "Estamos en la dirección correcta, pero aún queda trabajo por hacer", afirmó con determinación.
El informe de S&P también hace hincapié en que la mejora de la calificación se debe en parte a los cambios significativos en las políticas gubernamentales tras el cambio de administración en enero. Esta nueva gestión ha mostrado un compromiso mayor con la consolidación fiscal y ha buscado establecer una relación más cercana con el sector privado, lo que es visto como un aspecto positivo por la agencia calificadora.
Sin embargo, la agencia no se muestra completamente complacida, ya que también advirtió sobre posibles riesgos en el futuro. S&P señaló que, si en los próximos seis a doce meses las condiciones externas se debilitan y afectan la inversión o el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), podría haber una nueva rebaja en las calificaciones. Por otro lado, la agencia también contempla la posibilidad de elevar las calificaciones si se implementan reformas estructurales que fortalezcan el Estado de derecho y se aborden de manera efectiva las históricas deficiencias en el sector energético, un aspecto crítico para el desarrollo sostenible del país.



