El portavoz nacional del Partido Popular, Borja Sémper, calificó de “atropello” la aprobación de la amnistía y sostuvo que el Gobierno impulsó la medida para obtener un beneficio político. Tras la decisión del Tribunal Constitucional, afirmó además que el “estigma” asociado a la norma acompañará al Ejecutivo durante los próximos años, como, según consideró, ya ocurrió hasta ahora.

El Tribunal Constitucional avaló la aplicación de la amnistía al delito de malversación atribuido a dirigentes del proceso independentista catalán, entre ellos el expresidente de la Generalitat. La resolución previsiblemente permitirá el regreso a España del líder de Junts, Carles Puigdemont.

Sémper aseguró que el fallo no le causó sorpresa porque, según explicó, ya esperaba que se produjera. Sin embargo, lamentó que “la corrupción sea amnistiada en España” y remarcó que la cuestión debe analizarse desde dos planos: el procedimiento judicial, en el que los tribunales dictan sus resoluciones, y la dimensión política.

En relación con este último aspecto, sostuvo que, más allá de las consideraciones jurídicas, la amnistía fue “un atropello” porque implicó el intento de perdonar, entre otros hechos, casos de corrupción a cambio de respaldo político. Por ese motivo, la consideró “políticamente inaceptable” y afirmó que la decisión dejará una marca negativa sobre el Gobierno.