A medida que se aproxima el medio año desde el inicio del alto el fuego en Gaza, la situación humanitaria en la región se mantiene crítica y sin avances significativos. Un reciente informe elaborado por cinco organizaciones no gubernamentales (ONG) que operan en la Franja de Gaza destaca el incumplimiento de los compromisos asumidos por Israel en relación con la ayuda humanitaria, la reconstrucción y la protección de los civiles. Las ONG señalan que los palestinos continúan enfrentando privaciones severas, hambre y violencia constante, todo ello exacerbado por restricciones de movimiento y obstáculos impuestos por el gobierno israelí.

Este análisis proviene de una evaluación detallada de los objetivos planteados en un plan de 20 puntos propuesto durante la administración de Donald Trump, de los cuales, según el informe, solo un pequeño número ha sido implementado de manera parcial. Desde el inicio del alto el fuego, más de 700 gazatíes han perdido la vida en ataques israelíes, entre ellos al menos 180 niños, según datos proporcionados por el Ministerio de Salud de Gaza. Este preocupante número pone de relieve la falta de efectividad del acuerdo, y resalta la urgencia de un enfoque renovado hacia la protección de los civiles en el territorio.

El informe, que cuenta con la participación de organizaciones como los Consejos Daneses y Noruegos para los Refugiados, Oxfam y Save the Children, califica el estado actual del cese de hostilidades y la protección de los civiles como “parcial e inconsistente”. En lugar de disminuir su control militar, Israel ha ampliado su presencia en Gaza, lo que ha llevado a un aumento en el número de palestinos fallecidos, con más de 200 víctimas reportadas cerca de lo que se conoce como la línea amarilla. Este escenario ha dificultado enormemente la reconstrucción de infraestructuras esenciales como el sistema de alcantarillado, la red eléctrica y los centros de atención médica.

En lo que respecta a la llegada de ayuda humanitaria, las organizaciones han denunciado que, en promedio, solo un centenar de camiones coordinados por la ONU logran ingresar a Gaza diariamente, muy por debajo de los 600 requeridos para atender las necesidades de la población. Las restricciones impuestas por Israel han hecho casi imposible la reparación de infraestructuras dañadas o la eliminación de escombros, lo que contraviene los términos establecidos en el acuerdo original. Esta situación se enmarca en un contexto donde el plan de paz prometido por Trump, que aspiraba a ser un punto de inflexión para Gaza, se encuentra estancado y sin rumbo claro.

Abby Maxman, presidenta y directora de Oxfam América, ha expresado su preocupación al señalar que la promesa de una recuperación extraordinaria ha quedado en el aire, desviando la atención de una crisis humanitaria que sigue empeorando. El informe también resalta que el cruce de Rafah permanece cerrado para la entrada de ayuda, y que muchas ONG se enfrentan a dificultades para adquirir el equipo necesario para llevar a cabo su labor en el terreno. La situación de 1,7 millones de gazatíes desplazados es alarmante, ya que muchos de ellos no pueden regresar a sus hogares, lo que agrava aún más la crisis humanitaria.

Por su parte, Inger Ashing, directora de Save the Children International, ha subrayado que al menos dos niños han muerto o resultaron heridos cada día durante estos seis meses. Esta alarmante cifra pone en evidencia que el alto el fuego no ha proporcionado la protección necesaria para los menores, quienes son los más vulnerables en este conflicto. La comunidad internacional se enfrenta al desafío urgente de reexaminar su enfoque hacia Gaza, priorizando la ayuda humanitaria y la protección de los derechos humanos en una región que sigue atrapada en un ciclo de violencia y sufrimiento.