La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal ha decidido por mayoría archivar la causa relacionada con los telegramas diplomáticos que se perdieron en 1960 y que están vinculados al caso del oficial nazi Adolf Eichmann. Esta decisión se produjo tras el rechazo de un recurso presentado por la investigadora alemana Gabriele Weber, quien ha estado intentando acceder a información que, según ella, podría revelar detalles sobre la captura de Eichmann en Argentina y su posterior traslado a Israel.

Los telegramas en cuestión son comunicaciones enviadas desde la Embajada y el Consulado argentinos en Tel Aviv hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, identificados con los números 25, 28, 31, 33 y del 35 al 43. La hipótesis de Weber sugiere que estos documentos contienen información crucial sobre la cooperación entre los gobiernos argentino e israelí durante la operación que culminó con la captura del jerarca nazi, un aspecto que podría tener implicaciones significativas para la historia reciente de ambos países.

En 2017, Weber había solicitado estos telegramas al Ministerio de Relaciones Exteriores, en virtud de la ley de acceso a la información pública, pero la respuesta fue negativa. En lugar de los documentos originales, se encontró un conjunto de "hojas testigo", que son documentos en blanco utilizados para mantener la secuencia numérica de las comunicaciones. Esta situación llevó a Weber a emprender acciones legales en el ámbito del fuero contencioso administrativo federal, buscando no solo la recuperación de los documentos, sino también una explicación sobre su desaparición.

Las instancias judiciales que siguieron a su denuncia llevaron a que el Estado fuera obligado a intentar localizar los telegramas o justificar su falta. Sin embargo, la Cancillería, ante la imposibilidad de encontrar los documentos, decidió llevar a cabo una investigación interna y presentar una denuncia penal. A pesar de estos esfuerzos, la causa fue archivada en julio de 2023, tras una solicitud de la fiscalía, y la decisión quedó firme.

Simultáneamente, el abogado de Weber, Marcos Filardi, presentó su propia denuncia en abril de 2023, lo que generó un nuevo conjunto de actuaciones que finalmente llegaron a la Corte de Casación. Durante la investigación penal, se realizaron diversas diligencias que confirmaron que los telegramas habían sido reemplazados por hojas testigo, y que su paradero original se desconocía. Además, tanto el Archivo Histórico de la Cancillería como otros organismos relevantes informaron que no disponían ni de los telegramas ni de registros que permitieran reconstruirlos.

Un aspecto relevante que surgió de esta investigación es que en 1960 no existía una normativa clara sobre el almacenamiento y clasificación de documentos diplomáticos, lo que complica aún más la situación. La primera normativa conocida en este sentido es el reglamento consular de 1963, que según María Julia Scarensi, quien fue Coordinadora del Archivo Histórico de Cancillería entre 2007 y 2021, establece la separación física de documentos, pero no se aplicaba en el momento en que fueron enviados los telegramas, lo que contribuye a la confusión en torno a su desaparición.

La decisión de archivar esta causa pone un punto final a un capítulo oscuro de la historia diplomática argentina y plantea preguntas sobre la gestión de documentos sensibles y la transparencia en la administración pública. La falta de acceso a estos telegramas podría limitar la comprensión de un hecho histórico que aún genera debate y análisis en la actualidad, resaltando la importancia de las políticas de archivo y preservación de documentos en el ámbito estatal.