Santiago del Estero se prepara para un nuevo proceso electoral, luego de que la Justicia Electoral provincial anunciara la fecha oficial para las elecciones municipales. El próximo 2 de agosto, los ciudadanos de la provincia tendrán la oportunidad de elegir a sus intendentes y concejales en 25 de los 28 municipios, un hecho que marca un hito, ya que por primera vez en muchos años se unifica el cronograma electoral, que anteriormente se realizaba en múltiples fechas. Esta decisión, publicada a través de un decreto en el Boletín Oficial, busca simplificar y organizar un proceso que, en el pasado, generaba confusión tanto en los votantes como en los candidatos.

El alcance de esta convocatoria electoral es amplio. Abarca no solo a los cinco municipios de primera categoría, que son la Capital, La Banda, Las Termas de Río Hondo, Añatuya y Frías, sino también a las comunas de segunda categoría como Quimilí, Fernández, Loreto y Monte Quemado, así como a diversas localidades de tercera categoría en el interior de la provincia. Además, se regularizará la conducción institucional en Donadeu, donde se llevará a cabo una elección tras el fallecimiento del comisionado electo. Este enfoque integral busca darle a todos los ciudadanos la misma oportunidad de participar en la vida política local.

La convocatoria establece un calendario electoral ajustado que impone plazos estrictos a los partidos y alianzas. El 19 de junio es la fecha límite para la oficialización de candidaturas, seguida por una audiencia de control programada para el 22 de junio en el Palacio de Tribunales. La presentación de listas de candidatos deberá realizarse antes del 29 de junio, mientras que el 2 de julio se llevará a cabo otra audiencia de revisión. El plazo para presentar los modelos de boletas cierra el 8 de julio, y todas las boletas deberán ser depositadas en la Secretaría Electoral antes del 21 de julio. Finalmente, el escrutinio definitivo se realizará el 4 de agosto en el Centro de Convenciones Provinciales (FORUM).

Históricamente, las elecciones municipales en Santiago del Estero no han sido un campo de batalla electoral significativo. Desde la llegada al poder del Frente Cívico por Santiago en 2005, el oficialismo ha mantenido un control casi absoluto sobre el mapa municipal. Gerardo Zamora, quien en ese momento era intendente de la capital, se convirtió en gobernador con un 46% de los votos tras la intervención federal que destituyó al caudillo peronista Carlos Arturo Juárez. Desde entonces, el Frente Cívico ha dominado el panorama electoral, logrando en las elecciones de 2006 obtener 22 de las 26 intendencias, y continuando con un desempeño similar en 2010 y 2014.

El análisis del comportamiento electoral en la provincia revela que el Frente Cívico opera como "un sistema político en sí mismo". Este fenómeno le permite, de manera simultánea, ejercer el rol de oficialismo y oposición a nivel municipal, desviando los conflictos internos hacia el ámbito local sin poner en riesgo su control global. A pesar de las luchas internas entre el peronismo provincial, que heredó la estructura de Juárez, y el radicalismo zamorista, ambos sectores compiten por las intendencias bajo el mismo frente que ha gobernado la provincia por más de dos décadas.

En la capital provincial, el Frente Cívico ha decidido respaldar a Mario Benavente, actual secretario de Coordinación de Gabinete del municipio. La presentación oficial de su candidatura se llevó a cabo el 10 de junio en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, un evento que marcó el inicio de la campaña electoral. Con una trayectoria política consolidada, Benavente se enfrenta a la tarea de mantener el dominio del Frente Cívico en la ciudad, en un contexto donde la oposición intenta hacer valer su presencia, aunque sin haber logrado hacerse con el control municipal en años recientes. La incertidumbre en torno a este proceso electoral se suma a un panorama político provincial que, a pesar de su estabilidad, presenta desafíos para el oficialismo en su búsqueda de retener el apoyo popular.