El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, le envió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para manifestarle su “seria preocupación” por la reacción reciente de algunos gobiernos europeos ante la crisis migratoria registrada en Ceuta.
En el escrito, Sánchez cuestionó la respuesta “asimétrica” de otros Estados miembros y criticó a los países que optaron por “atacar a España” y reclamar su exclusión temporal del Espacio Schengen. Según sostuvo, esa postura estuvo impulsada por “prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos”.
El jefe del Ejecutivo español señaló, sin embargo, que esa reacción no fue mayoritaria. Afirmó que la mayoría de los países europeos expresó su “apoyo” a España después de la entrada “inesperada” de 50.000 personas. También aseguró que se logró retornar “a la práctica totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular” y “evitar cualquier movimiento posterior no autorizado hacia la Europa continental”.
Sánchez también planteó que las críticas contra España contradicen el derecho europeo, el derecho humanitario y los “principios de solidaridad” que, según indicó, unen a los países de la Unión Europea. En la carta, argumentó que esa posición tampoco responde a “los intereses a largo plazo de Europa” ni al “sentido común más elemental”, ya que Ceuta “no forma parte del Espacio Schengen”, “casi no quedan migrantes irregulares sin retornar” y España es, de acuerdo con Frontex, una de las fronteras exteriores menos porosas de la Unión Europea.



