El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abandonó este viernes Ceuta entre pitidos, gritos e insultos, al finalizar una visita de unas tres horas a la ciudad autónoma para conocer sobre el terreno la crisis migratoria. La jornada incluyó una recorrida por la frontera, una reunión con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, y un encuentro con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, además de autoridades policiales y de la Delegación del Gobierno.

Antes de retirarse, Sánchez realizó una declaración institucional en solitario, sin la presencia de Vivas. Cuando salió del Palacio de la Asamblea de Ceuta, centenares de manifestantes aguardaban detrás de un vallado ubicado a unos 50 metros, en medio de un fuerte operativo policial y de un clima de tensión.

Entre los manifestantes se encontraban varios diputados ceutíes de Vox, quienes alentaron los gritos dirigidos contra el jefe del Ejecutivo. Los asistentes pronunciaron insultos como “hijo de puta”, “traidor” y “sinvergüenza”, aunque predominaron los pitidos debido a la distancia y a la separación establecida por el dispositivo de seguridad.

La ciudad autónoma había amanecido con un amplio despliegue de la Policía Nacional y la Guardia Civil, cuyos agentes reforzaron los accesos al Palacio de la Asamblea durante la visita presidencial.