En un giro significativo de las relaciones entre Rusia y Armenia, el Kremlin ha solicitado una explicación formal a Ereván tras la invitación al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para participar en la reciente cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) celebrada en la capital armenia. Este evento ha suscitado tensiones, especialmente después de que Zelenski hiciera declaraciones críticas hacia Moscú, lo que llevó a Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, a calificar la situación como "no muy normal". Las palabras del líder ucraniano, en las que mencionó que Rusia teme que drones sobrevolaran la Plaza Roja durante el desfile de la Victoria, han intensificado las fricciones entre ambos países.
El Kremlin ha expresado su descontento por lo que considera una plataforma otorgada a Zelenski para realizar afirmaciones abiertamente antirrusas. Peskov subrayó que este tipo de declaraciones no se alinean con el espíritu de las relaciones históricas entre Armenia y Rusia, lo que plantea interrogantes sobre el rumbo de la política exterior armenia. La situación se complica aún más por el contexto geopolítico, en el que Rusia ha sido criticada por no intervenir en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, especialmente durante los recientes ataques en la región de Nagorno Karabaj, lo que ha llevado a una serie de reacciones en Ereván.
En este sentido, las relaciones entre Armenia y Rusia han sido puestas a prueba, y no es la primera vez que Moscú expresa su preocupación por el acercamiento de Ereván a Occidente. Durante una reciente reunión entre el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el presidente ruso, Vladímir Putin, Pashinián afirmó que Armenia es un estado democrático que no está dispuesto a ceder ante presiones externas, lo que refleja un cambio en la postura del país caucásico. Este intercambio se produce en un momento crítico, a semanas de las elecciones legislativas en Armenia, donde Pashinián buscará la reelección y deberá equilibrar su estrategia interna con las expectativas de Moscú.
Putin, por su parte, ha instado a Pashinián a permitir la participación de fuerzas políticas prorrusas en las elecciones, lo que ha sido recibido con escepticismo por el gobierno armenio. La negativa de Pashinián a permitir que candidatos con doble ciudadanía participen en los comicios ha sido una fuente de tensión adicional, especialmente en relación al empresario ruso-armenio Samvel Karapetián, quien se encuentra en prisión. Este conflicto interno pone de relieve las complejidades de la política armenia y su manejo de las relaciones exteriores en un contexto de presión tanto interna como externa.
El trasfondo de esta situación también se ve influenciado por el deseo de Armenia de integrarse más a la Unión Europea, un movimiento que Putin ha criticado, recordando que el acercamiento de Ucrania a la UE en 2014 resultó en una crisis significativa que llevó al derrocamiento del gobierno ucraniano y a un conflicto con Rusia. Esta advertencia de Putin pone de manifiesto la sensibilidad de Moscú ante cualquier intento de sus antiguos aliados en la esfera soviética de distanciarse de su influencia y acercarse a Occidente.
Finalmente, Putin ha sugerido que Armenia realice un referéndum sobre su posible ingreso en la Unión Europea, un acto que consideraría un paso importante para clarificar la dirección futura del país. Este llamado a la consulta popular resuena con la creciente insatisfacción en Armenia respecto a la falta de apoyo ruso en momentos críticos y podría abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre ambas naciones. Sin duda, el desenlace de esta situación podría tener implicaciones significativas para la estabilidad política de Armenia y su lugar en el orden geopolítico de la región.



