En el contexto de las elecciones legislativas que se celebran este domingo en Bulgaria, Rumen Radev, ex presidente del país y actual candidato, ha puesto de relieve su enfoque en establecer vínculos "prácticos y respetuosos" con Rusia. En una declaración a la prensa, luego de ejercer su derecho al voto en Sofía, Radev enfatizó la importancia de reconocer el papel histórico que Rusia desempeñó en la liberación de Bulgaria durante la guerra ruso-turca de 1877-1878, un evento clave que marcó el fin de siglos de dominio otomano. Su postura resuena en un país que, a pesar de ser miembro de la Unión Europea y la OTAN, mantiene una población con fuertes lazos históricos y culturales hacia Moscú.
El ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea búlgaro, que ha sido considerado como un político prorruso, subrayó que las futuras relaciones con Rusia deberían centrarse en la cooperación económica y en temas de seguridad y defensa. Radev se mostró optimista respecto a la posibilidad de establecer acuerdos entre la UE y Moscú en el ámbito de la seguridad, un comentario que podría generar diversas reacciones entre la comunidad internacional, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania, que no fue mencionada en su discurso.
Las encuestas previas a las elecciones indican que Radev podría capturar alrededor del 35% de los votos, una cifra que refleja su popularidad como jefe del Estado, un cargo del que se apartó en enero para participar en estas elecciones. La creciente frustración de los ciudadanos ante la inestabilidad política y la corrupción en Bulgaria, el país más empobrecido de la UE, ha contribuido a su ascenso en las preferencias electorales, contrastando con la baja participación que se vio en las elecciones de octubre de 2024, donde apenas el 38% de los votantes acudió a las urnas.
El clima político en Bulgaria ha estado marcado por la caída del último gobierno, conformado por una coalición de tres partidos liderados por el conservador GERB, que se disolvió en diciembre tras 11 meses en el poder, en medio de protestas populares que exigían una lucha más efectiva contra la corrupción y se oponían a la introducción del euro, prevista para enero de 2026. Radev se ha alineado con los movimientos de protesta, denunciando a líderes políticos como Boiko Borisov, tres veces primer ministro, y Delyan Peevski, un magnate sancionado por Estados Unidos y Reino Unido, a quienes acusa de perpetuar un "estado mafioso" que ha empobrecido a la nación.
El candidato ha hecho un ferviente llamado a los ciudadanos para que se movilicen y participen en las elecciones, en un intento por "romper el modelo oligárquico" que él atribuye a Borisov y Peevski, y frenar la práctica de la "compra de votos". Este mensaje ha resonado en un electorado cansado de la corrupción y la ineficacia de las instituciones, lo que podría traducirse en una mayor participación en las urnas en esta ocasión.
Las proyecciones electorales también sugieren que el partido GERB de Borisov podría recibir aproximadamente el 19% de los votos, mientras que la coalición reformista y proeuropea PP-DB obtendría un 11%. En el cuarto lugar se ubica la formación DPS-Nuevo Comienzo de Peevski, que podría alcanzar un 10%. Además, la ultranacionalista y prorrusa Resurrección mantendría representación en el Parlamento, aunque con un notable descenso respecto a las elecciones anteriores, un cambio que podría reflejar el apoyo desviado hacia Radev. A pesar de su posición dominante, Radev probablemente no logrará alcanzar una mayoría absoluta en el Parlamento de 240 escaños, lo que lo obligará a buscar alianzas para formar gobierno.



