El Ministerio de Defensa de Rumanía informó que concluyó con éxito una voladura controlada en el río Bala, con el objetivo de redistribuir el caudal hacia el Danubio y asegurar el funcionamiento de la central nuclear de Cernavoda. La intervención estuvo a cargo de especialistas del Ejército rumano y se llevó a cabo sobre una formación rocosa ubicada en el lecho del río.

La disminución del nivel del Danubio generó preocupación por el suministro energético en los países que utilizan sus aguas para refrigerar centrales nucleares instaladas en sus márgenes. La situación más delicada se registra en Hungría, donde la central de Paks atraviesa apagones temporales. El primer ministro, Peter Magyar, advirtió que un descenso adicional del caudal podría derivar en una interrupción total del funcionamiento de la planta.

Según el comunicado oficial, la detonación se desarrolló sin incidentes y bajo todas las medidas de seguridad previstas. La operación se realizó luego de que Nuclearelectrica, la empresa estatal rumana de energía nuclear, dispusiera el cierre del reactor 1 de Cernavoda a comienzos de la semana por la insuficiencia del caudal necesario para el sistema de refrigeración.

Las autoridades rumanas habían advertido que, sin una intervención sobre el lecho del río, el reactor 2 también podía quedar afectado por la falta de agua. La voladura en el Bala buscó aliviar esa situación mediante una redistribución del flujo hacia el Danubio.