Rio Tinto ha dado a conocer sus resultados financieros correspondientes al año 2025, marcando un ingreso total de u$s57.638 millones, lo que representa un incremento del 7% en comparación con el año anterior. Este crecimiento se produce en un entorno marcado por la volatilidad de los precios y cambios en la demanda de materias primas, y se sostiene gracias a un portafolio diversificado y mayores volúmenes de producción.

El EBITDA subyacente alcanzó los u$s25.363 millones, con un aumento del 9%, mientras que el flujo de caja operativo se situó en u$s16.832 millones, mostrando un incremento del 8%. Estas cifras reflejan la capacidad de la compañía para mantener márgenes saludables a pesar de las fluctuaciones en el mercado. Sin embargo, las ganancias netas atribuibles se redujeron en un 14% respecto al año anterior, alcanzando los u$s9.966 millones, debido a un aumento en las cargas impositivas y variaciones en los costos.

La empresa ha decidido mantener su política de dividendos, distribuyendo u$s6.500 millones, lo que representa un payout del 60%, consolidando su compromiso con los retornos a los accionistas. A pesar de un aumento en la deuda neta, que pasó de u$s5.491 millones a u$s14.362 millones por nuevas inversiones, el retorno sobre capital empleado (ROCE) se mantuvo en un sólido 16%. En su presentación, el director ejecutivo Simon Trott destacó el crecimiento continuo y la importancia del cobre y el litio en sus proyecciones futuras, mientras que el director financiero, Peter Cunningham, reafirmó el valor estratégico de los activos de la empresa.