En un acontecimiento que ha conmovido a la nación, el guardia de seguridad Hernán Gil fue rescatado con vida tras permanecer más de siete días atrapado bajo los escombros de un edificio colapsado en Venezuela. Este asombroso rescate, que duró 114 horas, se ha convertido en un símbolo de esperanza en medio de la tragedia provocada por los recientes terremotos que sacudieron el país. La operación fue llevada a cabo por un equipo de emergencia especializado que logró llegar hasta el subsuelo del centro comercial Galerías Playa Grande, ubicado en Catia La Mar, un área gravemente afectada por los sismos que han dejado huellas profundas en la población.
El rescate de Hernán se realizó en un contexto crítico, donde las condiciones climáticas y la inestabilidad del terreno complicaban las labores de los rescatistas. A pesar de que la estructura del edificio había colapsado, la garita de seguridad en la que se encontraba Gil había quedado en pie, creando una burbuja de aire que le permitió sobrevivir en un espacio mínimamente habitable. Este hecho extraordinario no solo destaca la tenacidad de Hernán, sino también la dedicación y valentía de los rescatistas, quienes trabajaron incansablemente bajo condiciones adversas.
Minutos después de su rescate, el equipo de la Cruz Roja Venezolana trasladó a Hernán a un centro médico donde recibió atención inmediata. La noticia de su salvación fue confirmada a través de las redes sociales por la Cruz Roja Costarricense, que emitió un mensaje breve pero conmovedor: “¡Hernán está afuera!”. Este momento marcó un hito en la operación de rescate, que se convirtió en uno de los episodios más emblemáticos de esta emergencia nacional.
La operación de rescate comenzó el domingo, cuando un equipo especializado de la Cruz Roja de Costa Rica detectó señales de vida provenientes del espacio donde se encontraba Hernán. Al establecer contacto con él, los rescatistas se encontraron con un hombre que, a pesar de las difíciles circunstancias, mostró una sorprendente fortaleza. Según relató Minyar Collado, uno de los rescatistas, Hernán pidió que no se informara a su esposa sobre su supervivencia, por si acaso no lograban sacarlo con vida.
La coordinación del operativo fue un esfuerzo internacional, con la participación de equipos de búsqueda y rescate de varias naciones, incluyendo Chile, Estados Unidos, México y Portugal. La colaboración entre estos equipos fue fundamental para llevar a cabo un rescate exitoso, a pesar de las condiciones complejas que enfrentaron, como lluvias intensas y réplicas sísmicas constantes. “Nunca lo vamos a dejar aquí”, afirmó Collado, reafirmando el compromiso del equipo con la vida de Hernán.
Los rescatistas utilizaron tecnología avanzada para monitorear el estado de Hernán durante su cautiverio. Con una cámara telescópica, mantuvieron contacto visual con él, lo que no solo fue crucial para su bienestar, sino que también brindó a los rescatistas información vital sobre su condición. A través de un estrecho conducto, se le proporcionó agua y nutrientes líquidos, lo que contribuyó a mantenerlo hidratado durante su tiempo bajo tierra. Las imágenes difundidas por los Bomberos de Chile mostraron a Hernán consciente y alerta en el reducido espacio donde había estado atrapado, un testimonio del coraje y la esperanza que perduraron a lo largo de su angustiosa experiencia.



