El conflicto en Oriente Próximo ha llevado al ministro de Defensa británico, John Healey, a manifestar la disposición del Reino Unido para adaptarse a las circunstancias en evolución. Esta declaración se produce tras un ataque con dron a la base militar de Akrotiri, en Chipre, lo que ha intensificado la atención sobre el papel británico en la región.

Healey, durante su visita a la base, insistió en que el gobierno británico no descarta ninguna opción militar en respuesta a la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán. "Es fundamental estar listos para ajustar las estrategias conforme se desarrollen los acontecimientos", afirmó, haciendo hincapié en que las acciones británicas hasta ahora han sido defensivas y en coordinación con aliados.

El primer ministro Keir Starmer confirmó que las fuerzas británicas han interceptado varios drones, algunos dirigidos a Akrotiri. Además, se anunció el envío de helicópteros antidrones y aviones de combate Typhoon a la región, como parte de las medidas para fortalecer la postura defensiva del Reino Unido frente a la creciente tensión en el área. Healey reafirmó que la cooperación internacional es esencial para abordar la situación actual y que todas las decisiones han sido tomadas en conjunto con socios estratégicos como Estados Unidos e Israel.