Los gobernadores del norte argentino se encuentran en una encrucijada ante la inminente sesión en la cámara de diputados, donde se discutirá el proyecto de reforma laboral impulsado por el Ejecutivo, que ya cuenta con la aprobación del Senado. Raúl Jalil de Catamarca y Osvaldo Jaldo de Tucumán han optado por mantener un perfil bajo, sin expresar de forma contundente cómo votarán sus legisladores, quienes en votaciones anteriores habían respaldado al gobierno. Por su parte, Gustavo Sáenz de Salta ha criticado un aspecto del proyecto, en el cual el oficialismo habría hecho concesiones, aunque también ha buscado posicionarse como un líder de una coalición nacional en el ámbito legislativo.
Este proyecto controversial se ha convertido en una nueva trinchera de división entre los gobernadores que surgieron del peronismo. En una reciente declaración, Ricardo Quintela de La Rioja, junto con sus colegas de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Formosa, Santiago del Estero y La Pampa, expresó su firme rechazo a la reforma laboral, instando a las fuerzas políticas a votar en contra de esta propuesta que consideran perjudicial.
En contraste, Sáenz, Jaldo y Jalil han mantenido una relación cercana con el gobierno nacional. Antes del inicio del período de sesiones extraordinarias, se reunieron con el ministro del Interior, Diego Santilli, para discutir su apoyo al proyecto. En este contexto, Jaldo destacó la importancia del diálogo institucional y mencionó que están en conversaciones para resolver la deuda que la Nación mantiene con Tucumán, aunque también alertó sobre la situación de los trabajadores despedidos de FATE, indicando que esto representa una señal de advertencia para el gobierno. Jaldo anticipó que el proyecto podría sufrir modificaciones antes de ser presentado en la cámara baja, y que Tucumán apoyaría las reformas propuestas por ciertos bloques legislativos.



