En un contexto de creciente apertura comercial, el mercado automotor argentino ha alcanzado un hito significativo, ya que más del 80% de los automóviles patentados en marzo fueron importados, estableciendo un récord que no se veía desde hace casi seis años. Este fenómeno, reflejado en los últimos datos proporcionados por el INDEC, muestra un aumento del 3,3% en los patentamientos interanuales y un incremento del 3,6% respecto a febrero, totalizando 33.830 unidades. Sin embargo, este crecimiento se debe casi en su totalidad a la mayor participación de vehículos de origen extranjero, lo que genera preocupación sobre el futuro de la industria automotriz nacional.
La situación actual contrasta marcadamente con los años anteriores, donde las importaciones representaban un porcentaje significativamente menor del total de vehículos patentados. Desde noviembre de 2021 hasta julio de 2024, las importaciones se mantuvieron por debajo del 60% del mercado, llegando incluso a valores cercanos al 30% durante períodos de estrictas regulaciones en el comercio exterior. Sin embargo, la política económica implementada por el presidente Javier Milei ha propiciado una rápida reversión de esta tendencia, lo que ha llevado a que los automóviles importados representen el 82,4% de las ventas, el valor más alto desde junio de 2020.
Un aspecto crítico de esta transformación es el cambio en la dinámica de los importadores. Durante la administración de Mauricio Macri, las terminales automotrices eran las principales responsables de las importaciones, mientras que la Cámara de Importadores y Distribuidores de Automotores (CIDOA), que agrupa a marcas sin producción local, controlaba solo el 5% del mercado. En la actualidad, CIDOA ha aumentado su participación al 15%, lo que genera inquietudes sobre cómo esta apertura comercial impacta en la industria local. El economista Federico Hidalgo ha señalado que esta situación podría perjudicar seriamente el ecosistema industrial argentino, ya que los beneficios de la liberalización parecen favorecer a empresas que no contribuyen a la producción nacional.
Entre las marcas líderes en el mercado argentino, Toyota, Volkswagen, Fiat, Chevrolet, Renault, Ford, Peugeot y Citroën continúan dominando las ventas. Sin embargo, solo Chevrolet y Ford han logrado aumentar sus patentamientos en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, impulsados por los modelos Onix y Territory, respectivamente. Esta tendencia sugiere que, a pesar del crecimiento general, la competitividad de algunas marcas nacionales está siendo desafiada por la creciente oferta de modelos importados.
Un dato interesante en este contexto es el ascenso de BYD, un fabricante chino que ha hecho su aparición en el mercado argentino. Tras no figurar el año anterior, BYD ha logrado posicionarse entre las diez marcas más vendidas, un claro indicio de la diversificación del mercado. Además, otros actores como BAIC, Haval, Chery y KIA han reportado incrementos anuales que superan el 100%, lo que refleja un cambio en las preferencias de los consumidores argentinos hacia modelos de origen extranjero.
A pesar de la notable disminución en el número total de patentamientos en comparación con el primer trimestre del año pasado, el volumen alcanzado es el segundo más alto desde 2018. Esta cifra, aunque alentadora en términos de actividad comercial, también plantea interrogantes sobre la capacidad de la industria local para adaptarse a un entorno donde la oferta de vehículos importados se expande rápidamente. La necesidad de una transición hacia una administración más productiva, como reclaman las empresas del sector, se vuelve cada vez más urgente para asegurar la sostenibilidad de la producción nacional en el futuro cercano.



