El presidente Javier Milei dio inicio a un nuevo período de sesiones ordinarias, el tercero desde su llegada a la Casa Rosada con La Libertad Avanza. Su discurso, que se extendió por casi dos horas, estuvo marcado por un tono confrontativo hacia el peronismo, dejando de lado la imagen conciliadora que había cultivado durante la campaña electoral del año pasado. Este cambio de actitud generó incomodidad entre sus aliados más cercanos, el PRO y la UCR, quienes mostraron una tímida respuesta con escasos aplausos durante la alocución.
El objetivo de Milei resultó evidente desde el comienzo de su intervención, donde buscó polarizar la situación política a través de una retórica agresiva. Mientras su militancia lo vitoreaba, el mandatario se dirigió directamente a los legisladores de Unión por la Patria, instándolos a gritar en apoyo, afirmando: “Soy presidente de ustedes, aunque no les guste”. A lo largo de su discurso, Milei no escatimó en insultos hacia la oposición, llamándolos “ladrones” y “delincuentes”, y atacó específicamente a Cristina Kirchner, sugiriendo que su situación judicial era un reflejo de la corrupción en su partido.
La respuesta del bloque peronista fue estratégica; a diferencia del año pasado, decidieron asistir a la Asamblea, con la mayoría de los diputados presentes, aunque destacaron algunas ausencias notables, como la de Máximo Kirchner. Durante el evento, algunos legisladores optaron por llevar carteles que contenían mensajes críticos hacia el presidente, como “$Líbranos del mal” y “Milei = desempleo”. La jornada se caracterizó por una falta de provocaciones directas por parte de los diputados, a excepción de Juan Grabois, quien se destacó por su ingenio al crear carteles en medio de la sesión, aunque su mensaje apenas tuvo eco en el discurso del presidente.



