Las recientes afirmaciones del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, han suscitado una fuerte reacción entre los países árabes y musulmanes. Estos líderes han expresado su preocupación por el impacto negativo que tales comentarios podrían tener en la estabilidad de Medio Oriente. Más de una docena de ministros de Relaciones Exteriores y diplomáticos de naciones de mayoría islámica, junto a representantes de importantes organizaciones multilaterales, han condenado las declaraciones de Huckabee, argumentando que fomentan el expansionismo israelí a través de justificaciones religiosas y de seguridad militar.
Entre los firmantes se encuentran miembros de la Liga Árabe, la Organización para la Cooperación Islámica y el Consejo de Cooperación del Golfo, así como altos funcionarios de países como Pakistán, Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Turquía, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Bahrein, Omán, Líbano, Siria y Palestina. Estos diplomáticos rechazaron las afirmaciones del embajador, que surgieron durante una entrevista con el comentarista político Tucker Carlson, donde se discutió la posibilidad de que Israel se apropie de una vasta extensión de territorio que incluiría áreas de Líbano, Siria y Jordania, además de los territorios palestinos ocupados.
A pesar de que Huckabee intentó aclarar sus comentarios en redes sociales, acusando a Carlson de tergiversar sus palabras, la respuesta de los países y organizaciones islámicas ha sido unánime en su rechazo. Estos actores han señalado que las declaraciones del embajador complican aún más los esfuerzos por alcanzar una solución pacífica al conflicto, ya que contradicen propuestas previas, incluido el plan de paz promovido por el expresidente Donald Trump. Además, han enfatizado que Israel no tiene soberanía legal sobre los territorios ocupados y que promover políticas expansionistas podría agravar las tensiones en la región.



