La crisis del estado de las rutas nacionales está generando una creciente preocupación en diversas provincias argentinas, que han comenzado a alzar la voz en un reclamo conjunto. Desde Salta hasta La Pampa, los gobiernos locales, junto a intendentes y legisladores, han denunciado el abandono sistemático de la red vial federal, lo cual se traduce en un alarmante deterioro de las infraestructuras viales. La falta de mantenimiento, los recortes presupuestarios y la inacción del gobierno central han puesto en jaque no solo la seguridad de los conductores, sino también la actividad económica y la conectividad entre regiones. En este contexto, se ha rechazado la provincialización de ciertos tramos de rutas nacionales, medida que es considerada insuficiente para abordar la crisis actual.

En Salta, el Director de Vialidad provincial, Gonzalo Macedo, ha sido claro al expresar su preocupación por el estado de las rutas nacionales que atraviesan la provincia. En declaraciones a la prensa local, Macedo destacó la situación crítica de la ruta nacional 9/34, en el trayecto que une Yatasto con Metán, donde las condiciones son tan precarias que circular se ha vuelto un verdadero riesgo para la vida de los conductores. "El deterioro es total y hay ondulaciones peligrosas que hacen que la circulación sea sumamente arriesgada", afirmó el funcionario, reflejando el descontento generalizado entre los usuarios y las autoridades locales.

La situación se agrava aún más con la paralización de la obra de autopista sobre la RN 9/34, ya que de los 24 kilómetros planificados, actualmente solo se trabaja en 800 metros de terraplén. La empresa constructora, según Macedo, ha dejado de cobrar certificados desde octubre, lo que ha llevado a una reducción drástica de las obras, limitándose a mantener solo tareas mínimas para no detener completamente el proyecto. Esta falta de inversión ha dado lugar a denuncias judiciales contra Vialidad Nacional por el estado de las rutas, así como quejas de usuarios por el cobro de peajes en tramos en mal estado.

La problemática no se limita a Salta. En La Pampa, un conjunto de 74 intendentes, representando tanto al oficialismo como a la oposición, ha emitido un comunicado en el que expresan su "profunda preocupación" por el abandono de las rutas nacionales y los recortes en los fondos destinados a su mantenimiento, reflejado en el presupuesto nacional de 2026. En este documento, los mandatarios enfatizan que las rutas nacionales son mucho más que simples caminos; son arterias vitales para el funcionamiento diario de las comunidades, el comercio, el turismo y el transporte de emergencias.

Los intendentes de La Pampa subrayaron que el deterioro de las rutas impacta directamente en la seguridad de los ciudadanos que las utilizan a diario, generando un clima de preocupación constante en sus comunidades. Además, han respaldado la iniciativa del gobierno provincial para exigir a la Nación la transferencia de los fondos adeudados o, en su defecto, que se ceda la jurisdicción y el control de las rutas para que las provincias puedan actuar de manera directa. Este reclamo se torna aún más urgente ante la necesidad de reactivar y financiar obras sobre las rutas nacionales 5, 35, 143, 151, 152, 154 y 188, que son cruciales para la conectividad y la seguridad vial.

El llamado a la acción por parte de estos gobiernos locales refleja una creciente frustración con la inacción del gobierno federal. La situación de las rutas nacionales es una cuestión que no solo afecta a los conductores, sino que también tiene implicancias directas en la economía regional y la calidad de vida de los habitantes. La interconexión y la seguridad vial son esenciales para el desarrollo de cualquier sociedad y, por lo tanto, es fundamental que se prioricen las inversiones necesarias para revertir esta crisis. La urgencia de las obras, la correcta asignación de los recursos y la atención a las demandas de las provincias son aspectos que deberían ser considerados con seriedad para evitar que la situación continúe deteriorándose más aún.