En el marco del Día Mundial del Agua, diversas organizaciones y activistas medioambientales se manifestaron en distintas ciudades chilenas, incluyendo Santiago, Valparaíso y Concepción, para expresar su rechazo a la reciente decisión del Gobierno del presidente José Antonio Kast de eliminar más de 40 decretos ambientales. Esta acción, llevada a cabo el pasado martes, ha generado un fuerte debate en el país, en un contexto donde la crisis climática se agrava y las voces a favor de la conservación del medio ambiente se multiplican.

Los decretos en cuestión habían sido establecidos durante la administración del expresidente Gabriel Boric entre 2022 y 2026, y su derogación ha suscitado críticas tanto en el ámbito político como social. El oficialismo defendió la decisión argumentando que es una práctica habitual al inicio de un nuevo gobierno, pero estas explicaciones no han logrado calmar el descontento de la ciudadanía y de los sectores opositores, quienes consideran que la medida pone en riesgo la biodiversidad y la salud ambiental del país.

Uno de los puntos más alarmantes de esta revocación fue el retroceso en la protección de la ranita de Darwin, un anfibio en peligro de extinción que simboliza la riqueza natural de Chile. Aunque el Ministerio del Medio Ambiente anunció una revisión de los demás decretos, la falta de un cronograma claro para su reingreso a la Contraloría genera incertidumbre sobre el futuro de la normativa ambiental en el país.

Chile es considerado por la Organización de Naciones Unidas como uno de los países más vulnerables al cambio climático. En este contexto, entre los decretos revocados se encuentran regulaciones sobre emisiones industriales y disposiciones relacionadas con la Ley Marco de Cambio Climático, que establece que el país debe ser carbono neutral y resiliente al clima para 2050. Este panorama ha llevado a los manifestantes a gritar consignas como “La naturaleza no merece este KAST-igo” y “La naturaleza es nuestro futuro”, reflejando la preocupación por un enfoque que prioriza el desarrollo económico por encima de la ecología.

Las marchas en Santiago abarcaron alrededor de un kilómetro, donde los participantes se hicieron escuchar con pancartas y banderas en defensa de la naturaleza. La protesta no fue exclusiva de la capital; también se llevaron a cabo en Valparaíso y Concepción, ciudades que han sufrido las consecuencias de devastadores incendios forestales en 2024 y enero de este año. Los asistentes exigieron atención a la preservación de especies emblemáticas como el Huemul y el pingüino de Humboldt, que están amenazadas por la falta de políticas ambientales efectivas.

Rodrigo Mundaca, gobernador de la región de Valparaíso, expresó su preocupación al declarar que las acciones del Gobierno indican una falta de entendimiento sobre la necesidad de equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental. Esto pone de relieve un desafío crítico para la administración actual: encontrar un camino que permita el crecimiento sin sacrificar los recursos naturales que sustentan la vida en el país.

Entre los decretos que están en revisión se encuentran aquellos que amplían las áreas marinas protegidas, como los parques Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández, lo que posicionaría a Chile entre los cinco países con mayor superficie oceánica bajo protección. También se discuten normativas sobre la calidad del aire y planes de descontaminación, herramientas cruciales para enfrentar los retos ambientales que se avecinan. En este contexto, la presión social por una política ambiental robusta se intensifica, y la respuesta del Gobierno será clave para definir el rumbo del país ante la crisis climática que se agudiza día a día.