Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado un informe que plantea una serie de reformas tributarias para Argentina, las cuales incluyen la inclusión de un mayor número de trabajadores en el régimen del Impuesto a las Ganancias y una significativa elevación en las cuotas del Monotributo. Este análisis forma parte del reporte titulado "Argentina: temas seleccionados", que acompaña el Staff Report del programa vigente entre el organismo y el país sudamericano. En este contexto, el FMI califica al sistema tributario argentino como "complejo, distorsivo e inestable", lo que, a su juicio, impacta negativamente en el crecimiento económico y la competitividad del país.
Una de las principales propuestas del FMI es la necesidad de llevar a cabo una reforma tributaria integral que busque equilibrar la equidad y la eficiencia del sistema, al mismo tiempo que se fortalezca la sostenibilidad fiscal. Este enfoque implica recortar el gasto tributario, lo que se traduce en eliminar beneficios y regímenes especiales que permiten a ciertos sectores económicos pagar menos impuestos o incluso no pagar. Según el informe, esta medida podría incrementar la recaudación fiscal en un 3,3% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, esta propuesta contrasta con la postura del actual gobierno libertario, que aboga por una disminución de la carga estatal.
El FMI sugiere que la eliminación de excepciones fiscales podría aportar alrededor de 0,8 puntos al PBI, siendo fundamental la eliminación de ventajas impositivas en el IVA, aunque se propone mantener compensaciones para los sectores más vulnerables. Asimismo, se estima que la eliminación de zonas fiscales exentas podría significar un incremento adicional de 0,4 puntos. Todo esto se enmarca en un contexto de necesidad de reformas estructurales profundas que permitan al país recuperar el equilibrio fiscal y mejorar su situación económica.
Por otro lado, la expansión de la base imponible del Impuesto a las Ganancias es otra de las estrategias planteadas por el FMI, que podría aportar 1,4% del PBI. Esto implicaría que al menos el 20% de los trabajadores en relación de dependencia comiencen a tributar este impuesto, una medida que seguramente generará controversia y rechazo en amplios sectores de la población. La propuesta incluye ajustar las escalas de este impuesto a las que se aplicaban en 2019, lo que podría llevar a un mayor número de contribuyentes al sistema.
Además, se menciona la posibilidad de alinear el Monotributo con el Impuesto a las Ganancias, lo cual podría resultar en un aumento considerable de la carga impositiva para los monotributistas. Esta medida pretende simplificar el sistema tributario, pero podría generar un descontento entre los pequeños contribuyentes y trabajadores autónomos que dependen de este régimen para su actividad económica. Asimismo, el FMI propone actualizar el Impuesto a los Combustibles y el tributo al Tabaco de acuerdo con la inflación, lo que podría generar un aumento adicional de 0,5 puntos del PBI.
En cuanto a los impuestos provinciales, el informe sugiere que un fortalecimiento de los tributos sobre la propiedad podría sumar otro 0,6 puntos al PBI, lo que resalta la necesidad de que las provincias también contribuyan a la mejora de la situación fiscal del país. En este sentido, el FMI aclara que los resultados de estas reformas permitirían una gradual reducción de impuestos sobre el comercio y las transacciones financieras, creando así un espacio para que las provincias fortalezcan su estructura tributaria mediante un aumento en las transferencias de coparticipación.
Finalmente, el documento destaca que el éxito de estas reformas dependerá de la implementación efectiva y de la capacidad del gobierno argentino para comunicar y justificar estos cambios ante la población. La reforma tributaria se presenta no solo como una necesidad económica, sino también como un desafío político, ya que cualquier aumento impositivo es susceptible de generar resistencia en un contexto de creciente descontento social. La mirada del FMI, sin embargo, es clara: la sostenibilidad fiscal de Argentina requiere un rediseño significativo de su sistema tributario, que permita mejorar la recaudación y, en definitiva, la salud económica del país.



