Lisboa, 25 de abril (Redacción Medios Digitales) - Este sábado, miles de ciudadanos portugueses tomaron las calles de Lisboa para celebrar el 25 de abril, una fecha que marca la caída de la dictadura salazarista hace 52 años, gracias a la emblemática Revolución de los Claveles. Esta conmemoración no solo rememora un hecho histórico crucial, sino que también subraya la importancia de los valores democráticos que siguen vigentes en la actualidad. Los participantes manifestaron que el legado de aquel día es tanto un recordatorio del pasado como una guía hacia el futuro.
Los asistentes, adornados con claveles rojos en diversas partes de su vestimenta y en sus cuerpos, se unieron para alzar su voz en defensa de la libertad, mientras portaban carteles que clamaban por la consigna de "fascismo nunca más". Este acto simbólico se convirtió en una expresión colectiva de rechazo a cualquier forma de autoritarismo y un llamado a la preservación de la democracia, que se instauró en el país tras décadas de opresión.
En el corazón de la celebración, dos tanques marcharon como símbolo del levantamiento militar que puso fin al régimen dictatorial. La entrada de estos vehículos blindados en Lisboa es una imagen imborrable en la memoria colectiva de los portugueses, quienes recordaron que, aunque la revolución no fue violenta, los fusiles que portaban los soldados estaban decorados con claveles, símbolo de la esperanza y la libertad. Este año, la conmemoración tuvo un significado especial, dado que se cumplen 50 años de la entrada en vigor de la Constitución portuguesa, promulgada el 2 de abril de 1976, pero efectiva desde el 25 de abril de ese mismo año.
Rafael, un joven participante de la marcha, destacó la importancia de la Constitución como un reflejo de la liberación del pueblo portugués tras 48 años de fascismo. Según explicó, este aniversario es una oportunidad para no solo recordar lo que se logró en el pasado, sino también para proyectar un futuro donde los valores democráticos sean plenamente realizados. Su compañero Domingos coincidió en que el 25 de abril representa un impulso hacia adelante, indicando que aún hay objetivos por cumplir que están consagrados en la Constitución.
El evento también convocó a Eugenio Pacheco Ruivo, un asistente habitual, quien llegó con una pancarta que mostraba una fotografía suya junto a sus compañeros en el cuartel donde estuvo retenido el 25 de abril de 1974. Al compartir su historia, recordó cómo muchos prisioneros no se enteraron de la revolución hasta el día siguiente, el 26 de abril, y cómo la unión de los ciudadanos permitió que todos fueran liberados. A sus 72 años, Pacheco Ruivo se mostró emocionado al ver la multitud y reafirmó su compromiso con los valores democráticos al declarar: "No queremos dictadura, no queremos fascismo, queremos libertad y que se respete la Constitución".
El presidente de Portugal, António José Seguro, también participó de la conmemoración, pronunciando su primer discurso en esta fecha emblemática. Su intervención fue recibida con entusiasmo por los asistentes, quienes aprecian el compromiso del gobierno actual con la defensa de los principios democráticos y los derechos humanos. La jornada culminó con un ambiente de celebración y reflexión, donde se reafirmó la idea de que la lucha por la libertad y la justicia social continúa, no solo como un legado del pasado, sino como un reto constante hacia el futuro.
La Revolución de los Claveles sigue siendo un pilar fundamental en la identidad portuguesa, un recordatorio de la capacidad de un pueblo para levantarse contra la opresión. En cada 25 de abril, los ciudadanos no solo celebran su historia, sino que también reafirman su compromiso con un futuro democrático y justo, donde la memoria de aquellos que lucharon por la libertad se honre y se mantenga viva en la conciencia colectiva.



