La Asamblea de Portugal aprobó una ley que prohíbe el uso del burka y el niqab, prendas que cubren el rostro y el cuerpo, con el respaldo del Partido Social Demócrata (PSD), principal fuerza de la coalición de gobierno, y de Chega, la agrupación de ultraderecha. La coincidencia parlamentaria se produjo pese a las diferencias políticas entre ambos espacios.

El presidente António José Seguro deberá decidir ahora si promulga la norma, la veta o la remite al Tribunal Constitucional para que evalúe su compatibilidad con la Constitución. En junio pasado, el mandatario había vetado una ley aprobada en comisión que buscaba prohibir la exhibición de banderas LGBT, climáticas y de otras causas en edificios públicos.

El líder de Chega, André Ventura, celebró la aprobación y se sumó al aplauso cerrado y de pie que se extendió durante casi un minuto en el recinto. “Se acabaron los burkas en Portugal. Quien odie nuestra cultura puede regresar a su país”, afirmó. El PSD, en cambio, centró su respaldo en argumentos vinculados con la seguridad y la necesidad de identificar a las personas que llevan el rostro cubierto en espacios públicos. El texto aprobado fue modificado tras más de ocho meses de negociaciones.