Cabe recordar que la llegada de una nueva dio un paso destacado al reafirmar que futuro de los autos eléctricos.

En términos de seguridad, los modelos de sodio ofrecen una mayor estabilidad térmica. Vale nombrar que los estudios realizados por Changan señalan que el riesgo de incendio en el marco de la carga o una vez concluido un accidente es mínimo, gracias a la resistencia del sodio al sobrecalentamiento. Frente a esta panorama, esto reduce la toxicidad y el riesgo asociado a posibles explosiones o emisiones de gases.

En esa misma linea, otra ventaja fundamental es la fiabilidad en condiciones extremas. Las baterías de sodio conservan inclusive el 90% de su capacidad nominal a temperaturas de -20 ℃ y presentan una descarga tres veces más lenta que las de litio a -30 ℃. Vale mencionar que esto las convierte en una opción ideal para regiones frías, donde el rendimiento de las baterías tradicionales suele verse comprometido.

Ante este perspectiva, durante décadas, el litio ha sido el estándar con miras a la fabricación de baterías en vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos. Frente a esta escenario, su eficiencia y capacidad energética lo convirtieron en el material preferido.

En esa misma linea, contenido estas circunstancias, el sodio se encuentra en el océano, la corteza terrestre y la sal común, lo que lo convierte en el sexto elemento más abundante del planeta. De manera complementaria, esta abundancia se traduce en un precio mucho menor y hace que su obtención sea más sencilla y menos contaminante. Como resultado, las baterías de sodio presentan ventajas notables en términos de costo y sostenibilidad.

De manera complementaria, sin embargo, la industria enfrenta en la actualidad varios obstáculos: el alto precio, la escasez y los problemas de suministro. Como parte de este curso, solo algunos países controlan la mayor parte de la producción universal de litio, lo que genera dependencia y volatilidad en los precios.

Bajo estas circunstancias, las baterías de iones de sodio son dispositivos recargables que, en lugar de litio, utilizan sodio como portador de carga. Tanto el sodio como el litio pertenecen al mismo nucleo de elementos químicos y presentan propiedades similares, lo que permite que el funcionamiento de estas baterías sea comparable al de las tradicionales.

Vale mencionar que el mecanismo consiste en el corriente de iones de sodio en medio de dos electrodos, el ánodo y el cátodo, generando electricidad con miras a alimentar el vehículo.

En este marco, del mismo modo, el sodio permite el uso de aluminio en lugar de cobre en la fabricación de baterías, disminuyendo aún más los costos y facilitando la producción a gran escala.

Es notable senalar que marcas como Changan y empresas enfocadas en almacenamiento energético, como CATL, ya han demostrado que este cambio es viable y podría estar más cerca de lo que se pensaba.

En esa misma linea, esta batería ofrece en la jornada de hoy en dia una competencia de 45 kWh, lo que se traduce en una autonomía de 400 kilómetros por carga. Frente a este panorama, a pesar de que esta cifra puede ser suficiente para trayectos urbanos, aún representa una limitación de la mano de miras a quienes necesitan recorrer largas distancias.

En este marco, el Changan Nevo A06 será el primer vehículo absolutamente eléctrico en incorporar una batería de iones de sodio producida en serie. Por otro lado, CATL ha desarrollado la Naxtra, que ya está siendo implementada no solo en este modelo, sino asimismo en otros autos de las marcas Avatr, Deepal y Uni, pertenecientes al conglomerado Changan.

Al evaluar la cuestion, uno de los puntos más destacables es el costo de producción. Según datos publicados por Changan y CATL, las baterías de iones de sodio pueden arribar a ser dentro de un 20% y un 40% más baratas que las de litio, e incluso la tecnología Naxtra de CATL promete reducir el precio aun diez veces por cada kWh respecto a las actuales.

De manera complementaria, además, los procesos de extracción del litio suelen ser agresivos de la mano de el medio ambiente, requiriendo grandes cantidades de agua y el uso de productos químicos que pueden contaminar ecosistemas cercanos. De manera complementaria, esto ha motivado la búsqueda de alternativas más sostenibles tanto en el gasto como en su efecto ambiental.

La integración de estas baterías en autos eléctricos promete aminorar considerablemente el costo final de los vehículos, abriendo el mercado a segmentos de la vecinos que aun ahora no podían permitirse acceder a esta tecnología.