En el marco de las elecciones parlamentarias y presidenciales que se celebraron el domingo, los ciudadanos peruanos residentes en Madrid mostraron su preocupación por la creciente inseguridad y la corrupción que aquejan a su país natal. A medida que avanzaba la jornada electoral, se registraron quejas sobre retrasos en la constitución de varias mesas de votación, lo que generó inquietud entre los votantes que se acercaron al recinto electoral con la esperanza de participar en este importante proceso democrático.

El cónsul general del Perú en Madrid, Arturo Chipoco, informó que de las 212 mesas habilitadas en el centro de votación, varias no pudieron abrir a la hora estipulada, las 7:00 horas, debido a la ausencia de sus miembros designados. Esto obligó a los organizadores a recurrir a voluntarios entre los votantes presentes, quienes se ofrecieron para ayudar a constituir las mesas, lo que permitió que la mayoría comenzara a operar aproximadamente cuatro horas después de la hora programada. Esta situación provocó que algunos compatriotas se marcharan sin poder ejercer su derecho al sufragio debido a la larga espera.

Chipoco también aclaró que aquellos miembros de mesa que no se presentaron serán sancionados con una multa, mientras que los votantes que no pudieron sufragar recibirán un certificado justificativo que acredita su imposibilidad de votar. Este tipo de medidas buscan mitigar las consecuencias de un proceso electoral que, a pesar de sus inconvenientes organizativos, es fundamental para la democracia peruana en el exterior, donde el consulado de Madrid se posiciona como el tercero con mayor cantidad de residentes peruanos habilitados para votar, con un total de 105.493.

El recinto ferial IFEMA, que alberga las votaciones en Madrid, se ha adaptado para recibir a los votantes, ocupando un pabellón de 22.000 metros cuadrados. A nivel nacional, se estima que en España hay 219.545 peruanos con derecho a voto, distribuidos en catorce ciudades. Sin embargo, la organización del evento ha sido calificada por el cónsul como “bastante ardua”, aunque destacó la notable participación de la comunidad peruana, que se mostró activa desde temprano en la jornada electoral, un comportamiento que se observó de manera similar en Barcelona, donde viven 59.222 peruanos censados.

Una de las novedades de esta elección es que, tras el cierre de las urnas a las 17:00 horas, los votos y actas electorales serán enviados directamente a Perú para su conteo, lo que tiene como objetivo garantizar la transparencia en los resultados. Esta medida responde a las crecientes expectativas de los ciudadanos peruanos que buscan un cambio en la situación política de su país, marcada por la desconfianza en los líderes políticos y la corrupción que ha permeado diversas instituciones.

Santos David, un peruano que reside en España desde hace 18 años y trabaja como mozo especialista, expresó su motivación para votar, subrayando su conciencia sobre la situación del Perú y su sentido de responsabilidad cívica. Aunque reconoce que es poco probable que alguno de los candidatos pueda resolver la problemática de la delincuencia, él cree que es esencial otorgar un voto de confianza al nuevo presidente y tener fe en que se producirán cambios positivos. Por otro lado, Ana, quien ha vivido en España durante siete años y se dedica a tratamientos naturales, también considera que participar en las elecciones es un deber cívico, especialmente para abordar la corrupción que, según ella, ha provocado una crisis de confianza en la clase política peruana.

La situación política en Perú ha sido inestable en los últimos años, lo que ha aumentado la preocupación entre quienes se encuentran en el exterior. Los votantes en Madrid, como muchos otros en diversas partes del mundo, aguardan que los resultados de estas elecciones contribuyan a un cambio significativo en la dirección del país, en un contexto donde la inseguridad y la corrupción han marcado la vida cotidiana de sus compatriotas en Perú.