Lima, 12 de abril (Redacción Medios Digitales) - Este domingo, Perú se encuentra en un momento crucial de su historia política al celebrar elecciones generales para elegir a sus nuevas autoridades nacionales, cuyo mandato se extenderá desde 2026 hasta 2031. La ciudadanía tiene la posibilidad de optar entre 35 candidatos a la presidencia, una cifra sin precedentes que refleja la inestabilidad que ha caracterizado al país en la última década, donde se han sucedido ocho presidentes en los últimos diez años. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza en la población, que se enfrenta a una oferta electoral fragmentada y desconcertante.

Las mesas de votación abrieron a las 7 de la mañana hora local y permanecerán disponibles hasta las 5 de la tarde, lo que permite a más de 27,3 millones de peruanos, incluidos alrededor de 1,2 millones en el extranjero, ejercer su derecho al voto. Entre las comunidades peruanas en el exterior, Buenos Aires, Santiago de Chile, Madrid y Barcelona se destacan como los principales puntos de concentración de votantes, donde se han registrado tensiones y expectativas sobre el impacto de estas elecciones en el futuro del país.

Al llegar a las urnas, los electores se encuentran con una extensa boleta electoral que incluye cinco elecciones simultáneas: la presidencia, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y representantes al Parlamento Andino. Este intrincado proceso electoral ha llevado a que muchos votantes se sientan abrumados, lo que podría influir en su decisión de voto a última hora. Las encuestas sugieren que, debido a la fragmentación del electorado, es casi seguro que habrá una segunda vuelta entre los dos candidatos que obtengan la mayor cantidad de sufragios.

Entre los postulantes que parecen tener mayores posibilidades de llegar a la segunda ronda se encuentra Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular y figura emblemática de la derecha peruana. Hija del exmandatario Alberto Fujimori, Keiko ha sido una contendiente recurrente en las elecciones presidenciales, aunque hasta ahora no ha logrado alcanzar la victoria después de tres intentos fallidos. Su carrera política representa una continuidad de un legado controvertido que ha polarizado a la sociedad peruana.

Otras candidaturas que podrían tener un papel relevante en el balotaje incluyen a Ricardo Belmont, un empresario de 80 años con una trayectoria como exalcalde de Lima, y Rafael López Aliaga, un empresario ultraconservador que también ha ocupado el cargo de alcalde de la capital. Ambos candidatos han captado la atención de un electorado que busca nuevas alternativas en medio de la crisis. Por otro lado, la figura del cómico Carlos Álvarez, conocido por sus imitaciones de políticos, ha surgido como una opción poco convencional que recuerda al ascenso de otros líderes no tradicionales en el ámbito internacional.

Además, estas elecciones marcan el regreso del sistema parlamentario bicameral a Perú, que tendrá 60 senadores y 130 diputados, una estructura que había sido desestimada por la población en un referéndum de 2018, donde la mayoría se pronunció en contra de este modelo. Este cambio ha suscitado cuestionamientos sobre la legitimidad y la necesidad de un nuevo sistema en un país que ha experimentado turbulencias políticas constantes.

Para garantizar la transparencia del proceso electoral, un total de 487 observadores han sido acreditados, incluyendo una delegación de la Unión Europea con más de 150 especialistas en el terreno. La mirada internacional se posa sobre Perú, donde la esperanza de una nueva etapa política convive con el temor a la repetición de ciclos de inestabilidad y desconfianza. Las próximas horas serán decisivas para determinar el rumbo que tomará el país en los próximos años, y el escrutinio de los votos se espera que sea un proceso largo y complicado, que podría extenderse durante varios días hasta que se obtengan resultados definitivos.